A la edad en que más ganas se tienen de trabajar y de empezar una vida independiente, Sandra Entenza pasa los días con un horario, en lugar de laboral, de estudio. A sus 25 años, con una titulación en Dietética y un grado en Magisterio, con especialidad en primaria, esta joven pontevedresa ha decidido opositar.
Un año entregando currículos no ha valido de nada. «Los llevé a centros privados y concertados, pero al no haber trabajado nunca, siempre hay gente que tiene experiencia y pasa por delante de ti», explica resignada. Pero no está desmoralizada. «Si lo estoy tan pronto, apaga y vámonos».
Nunca ha trabajado como profesora, y aunque todas la academias de la ciudad deben tener su currículo, nadie le ha dado una oportunidad.
Con dos titulaciones y toda una vida entre libros, Sandra Entereza espera blindar su futuro como funcionaria de Educación, una expectativa que se repite en la ciudad.