A Óscar Souto no le convence la propuesta de la canciller Ángela Merkel de ofrecer trabajo a los españoles en su país por muchos motivos. El primero de ellos, y por el que ya no tendría opciones, es que no cumple con los requisitos: «Pídenche que teñas unha licenciatura, idiomas, experiencia... Para min é imposible ir», reconoce. El segundo, porque tendría que invertir dinero que no tiene en pagarse cursos de formación y porque está convencido de que «se non tes títulos, non podes ir a Alemaña». Y la tercera, y más importante, porque tiene mujer e hija y tendría que dejarlas aquí o llevárselas para un país que desconoce: «A miña muller ten traballo, e ¿quen me asegura que alí o consiga?», se pregunta Souto. Por no hablar de los gastos de desplazamiento que supone trasladarse, el alquiler y un sinfín de argumentos más por los que no cree que sería una buena opción. «Escoitei que tanto a señora Merkel coma Zapatero tiñan pensado darlle traballo aos españois, pero paréceme algo moi inseguro. Eu se tivese que marchar iría moi asustado, porque non sabes ao que te vas enfrontar alí», indica este joven parado, que considera la opción de emigrar como «o último que faría».