Las dudas sobre la solvencia de Irlanda hunden a la gran banca, que llegó a caer hasta un 4%
ECONOMÍA
El selectivo español baja de los 10.700 puntos en su peor día desde el 22 de septiembre
02 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El día de Difuntos iba a ser una jornada bursátil tranquila. Y lo fue solo hasta media mañana. En cuanto asomaron al mercado nuevos datos sobre la rentabilidad de la deuda irlandesa (que situó su tipo de interés a diez años en máximos históricos), el parqué madrileño comenzó a convulsionarse, arrastrado por una fiebre vendedora en la gran banca.
Ni las buenas noticias llegadas de Estados Unidos, el Reino Unido o China, con datos macroeconómicos positivos, lograron amortiguar el golpe. Los tres gigantes de la economía mundial situaron su índice de gestores de compras por encima de los 50 puntos, lo que suele interpretarse con una señal de expansión económica.
Pero al menos en España pesó más el terremoto irlandés. El Ibex se había dejado al cierre de la sesión un 1,51%, su peor salto en negativo desde el pasado 22 de septiembre, y se situaba por debajo de los 1.700 puntos, tras haber rozado los 10.900 a primera hora de la mañana.
Los grandes valores se desplomaron: el BBVA lo hizo en un 3,60%; el Santander, un 3,02%; Repsol YPF, el 0,93%; Iberdrola, el 0,83% y la resistente Telefónica perdía un 0,44% después de que su presidente, César Alierta, admitiese que la compañía cerrará por completo su aparentemente inagotable grifo de las compras.
El Banco Popular cayó el 3,23% tras publicarse un informe desfavorable de la entidad. Bankinter descendió un 2,63%. Y otros valores como Mapfre o Sacyr Vallehermoso se dejaron respectivamente un 2,89% y un 2,88. Las cotizadas que más subieron fueron Telecinco (3,33) y ArcelorMittal (1,84).
Lo que ocurrió fue que Irlanda situó su deuda país (a diez años) al peor nivel de su historia, al superar la barrera del 7% en su tipo de interés. Las dudas sobre la capacidad irlandesa para financiar su déficit y el temor a que intervenga el fondo de rescate de la Unión Europea elevaron la prima de riesgo a máximos sin precedentes y apuntalaron su diferencial con el bono alemán por encima de los 460 puntos básicos.
Al otro lado del Atlántico, los inversores tienen la lupa puesta en la reunión de la Reserva Federal de EE.?UU., que comenzará hoy y acabará mañana. Se da por hecho que anunciará cuánto dinero va a inyectar en la economía norteamericana y ya se especula con una cifra próxima a los 500.000 millones de dólares, aunque algunos analistas hablan hasta de dos billones de dólares. Lo normal es que los mercados suban en proporción a la cuantía de estas ayudas. Y lo lógico es que las bolsas internacionales reaccionen en sintonía.
Pero la posición de debilidad de Irlanda puede convertirse en un elemento desestabilizador en Europa, ya que los mercados dan por hecho que si el país no logra encarrilar la corrección de su déficit en febrero, la UE intervendrá. Y la Bolsa española es una de las que más podría resentirse. Al menos así ocurrió ayer.
Diferencias en Europa
Justo en plena debacle de los tipos de interés en el país celta, las principales plazas bursátiles le llevaron ayer la contraria al Ibex y cerraron con ligeros avances. Londres se anotó un 0,34%, París un 0,2% y Fráncfort, un tímido 0,05%. En el mercado de divisas, el euro perdía posiciones frente al dólar y al cierre de la sesión el cambio entre las dos monedas se situaba en 1,3879 unidades.
Wall Street también recortaba sus ganancias al final del día, tras conocer que la tasa de ahorro de los consumidores estadounidense cayó en septiembre a su nivel más bajo en un año, aunque los gastos de los consumidores crecieron (por debajo de las estimaciones de los analistas).
En España, hoy se espera una jornada de máxima tensión bursátil, tras la inesperada sacudida de ayer en la gran banca y su tremenda capacidad de arrastre.