El G-20 acuerda solucionar la guerra de divisas para evitar otra recaída

La Voz GYEONGJU/COLPISA/AFP.

ECONOMÍA

Las grandes economías mundiales deciden frenar el proteccionismo y no intervenir para devaluar sus monedas

24 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Los países del G-20, reunidos en Corea del Sur durante dos días, acordaron ayer reducir los desequilibrios comerciales y evitar una guerra de divisas, así como una reforma histórica de la gobernanza del Fondo Monetario Internacional (FMI), consistente en que los europeos cederán a las principales economías en desarrollo dos de sus nueve asientos en el máximo órgano de decisión de este organismo.

La esperada reforma del FMI -organismo que tutela en la práctica la marcha de la economía internacional- es «la más importante jamás adoptada», según su director general, el francés Dominique Strauss-Kahn, que definió el acuerdo como «histórico». El proyecto de reforma, que aún debe ser ratificado por su consejo, aumenta el capital de la institución, los asientos de los países emergentes en la junta directiva, y amplía sus atribuciones en materia de vigilancia de las políticas económicas de los Estados.

Como consecuencia de esa reforma, los diez principales países del organismo serán Estados Unidos, Japón, cuatro europeos (Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia) y las principales potencias emergentes (Brasil, Rusia, la India y China). Los europeos abandonan dos asientos a favor de esas nuevas grandes economías. Los chinos serán en el futuro la tercera nación con más poder dentro de ese Fondo. Y para ello tendrán que ceder parte de su cuota otros países industrializados. Por ejemplo, Alemania, que ve reducido su peso. Hay que recordar que desde hace 60 años el Viejo Continente dirige ese organismo.

Las atribuciones del FMI se ampliarán también a la vigilancia de los desequilibrios de las cuentas corrientes de los Estados y de sus efectos sobre sus vecinos.

Encuentros tensos

Los Gobiernos de las principales economías ricas y emergentes decidieron limitar los desequilibrios de sus cuentas corrientes y abstenerse de intervenir para devaluar sus divisas, con el fin de sostener el crecimiento mundial, según el comunicado final emitido por el G-20 tras dos días de intensos debates en la ciudad surcoreana de Gyeongju. Los gobernadores de los bancos centrales, reunidos en un clima tenso por el riesgo de una «guerra de divisas», pidieron sistemas con tasas de cambio «determinadas en mayor medida por el mercado» y llamaron «a resistir a todas las variantes de medidas proteccionistas». Las recientes intervenciones de varios bancos centrales para impedir la subida de su moneda frente al dólar hicieron resurgir el espectro de una espiral de devaluaciones competitivas y de una vuelta al proteccionismo, como en la recesión mundial de los años treinta del siglo pasado.

Mientras Estados Unidos acusa a China de mantener el yuan en un nivel artificialmente bajo, muchos países emergentes se quejan de la política monetaria estadounidense, que hace caer el dólar y encarece sus exportaciones, además de atraer hacia ellos capitales volátiles y especulativos. El secretario del Tesoro estadounidense Timothy Geithner aseguró tras los debates que es favorable a un «dólar fuerte» y pidió una «apreciación gradual» de las monedas de los países con fuerte excedente comercial. Hoy efectuará una visita a China para tratar asuntos económicos con el viceprimer ministro chino, Wang Qishan.

Por su parte, la ministra de Economía señaló la reducción del déficit español. «Nosotros hemos hablado del déficit por cuenta corriente, que hemos reducido a la mitad en los últimos tres años», explicó a Efe. Salgado dijo que España terminará el año con un déficit «un poco por encima del 4%» de su PIB.