La futura caja única gallega tendrá un consejo de administración con 22 miembros (entre ellos los dos copresidentes); una comisión de control con 10; y una comisión delegada con otros 12 consejeros. Todo repartido al 50% entre cada firma y todos ellos procedentes de las actuales estructuras de Caixa Galicia y de Caixanova.
Sin embargo, con la fusión, alrededor de 36 personas que ahora mantienen un puesto se quedarán fuera. A todos ellos se les buscará acomodo a través de los conocidos como consejos territoriales, en A Coruña y en Vigo. Sus nombres se sabrán el lunes. Esos órganos tendrán una función muy limitada, casi ceñida a sus áreas territoriales. Se mantendrán durante los tres años que dure el período de transición, hasta que a finales del 2013 se produzcan elecciones y se renueven todos los puestos.
También hasta esa fecha estarán operativas las dos fundaciones, las de cada entidad, aunque coordinando sus actividades. Orgánicamente dependerán de la oficina de transición, que tutelarán dos veteranos directivos, uno por cada financiera.