Los parados podrían tener solo 30 días para rechazar ofertas sin perder la paga
ECONOMÍA
Corbacho dice que no participar en los cursos de formación es incompatible con el cobro de la prestación
24 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, propone que los parados dispongan de un plazo de 30 días a partir del cual, si rechazan una oferta de formación o una propuesta de empleo, perderán el derecho a la prestación económica. El decreto de reforma laboral extiende ese período a 100 días, pero una enmienda socialista, a debate mañana en el Senado, establece que la exigencia de participar en cursos se aplique desde el primer día, tras la inscripción en los servicios públicos de empleo.
El planteamiento de Corbacho sugiere que el Grupo Socialista podría recabar apoyos en la Cámara alta para sacar adelante su enmienda suavizada. El ministro justificó el sentido del cambio en una entrevista radiofónica: «Nos parece normal que una persona que pierde el empleo pueda necesitar 30 días para reorientarse, pero, lógicamente, después de esos 30 días tiene que estar en disposición de participar en cursos de formación y de aceptar ofertas de trabajo», dijo. Si no lo hace, «está en su perfecto derecho -reconoció-, pero eso es incompatible con la prestación por desempleo», precisó.
Bajo sospecha
No obstante, el responsable de Trabajo rechazó que esta modificación conlleve la sospecha de que los parados no quieren trabajar. Los motivos son otros, a su juicio. «Una persona desempleada tiene que reciclarse y con este fin los servicios públicos de empleo y, en el futuro, las agencias privadas de colocación, tendrán que desempeñar un papel más activo», zanjó.
En cuanto a las limitaciones del colectivo de desempleados que, una vez agotadas prestaciones y subsidios, puede solicitar la ayuda de 426 euros mensuales por un plazo máximo de medio año (han quedado excluidos los parados de entre 30 y 45 años que no tienen responsabilidades familiares), Corbacho justificó el reajuste, y se declaró partidario de, en el futuro, reorientar esta ayuda y otras de la misma naturaleza para convertirlas en «rentas de acompañamiento». «Que la persona, mientras la perciba, tenga que hacer una actividad, y la complemente con formación», concluyó. Los sindicatos, enfrentados a estas políticas, censuran que, mientras se canalizan millones de euros para sacar adelante al sector financiero, se recorten los 426 euros al colectivo más vulnerable.
Causas de despido
El ministro de Trabajo, finalmente, explicó que se siente «cómodo» con las causas objetivas de despido tal como quedaron expresadas en el texto que aprobó el Congreso de los Diputados, y expresó su deseo de que no sufran modificaciones en lo que resta de tramitación parlamentaria de la ley de reforma laboral.
En su opinión, se ha alcanzado un punto de equilibrio entre los intereses de las empresas y los de los trabajadores. En este sentido destacó también la importancia de la tutela del juez, «que es el que tiene que verificar que efectivamente las causas objetivas de despido que dice la ley se dan», para que lo que se produzca «no sea un abaratamiento puro y duro».