Los acreedores de Martinsa-Fadesa se reservan decisiones sobre la gestión de la empresa
ECONOMÍA
La nueva propuesta de convenio para el pago de la deuda de Martinsa-Fadesa, presentada el 15 de julio por los cuatro principales acreedores de la compañía, reserva amplias facultades de decisión sobre la gestión a la comisión de control y seguimiento de las actividades de la empresa. Dicha comisión estará compuesta por cinco miembros designados por los cinco acreedores con mayor crédito ordinario (Caja Madrid, La Caixa, Caixa Galicia, Banco Popular Español y Caixa Catalunya) y tendrá las facultades de verificar y aprobar operaciones que realice la compañía, como la venta y la adquisición de activos o el inicio de nuevas promociones.
El nuevo convenio, que supondría grandes cambios en el modelo de gestión de la empresa, podría entrar en vigor a principios del 2011.
El texto presentado por los acreedores también incluye una cláusula que obliga a Martinsa-Fadesa a vender activos «en cualquier momento por los que reciba una oferta aceptable», esto es, «por un precio mínimo que no suponga un descuento superior al 10% de su valor en el mercado».
La comisión podrá examinar por sí misma las cuentas, recibirá información financiera cada trimestre y deberá autorizar los cambios en los presupuestos. También vigilará el cumplimiento del calendario de pagos y, en caso de retrasos, podrá decidir la conversión de deuda en préstamos participativos.
Funciones de los directivos
El convenio limita las atribuciones del presidente del consejo de administración y del director general (que no podrán ser desempeñados por una misma persona), y exige que las decisiones se tomen de manera mancomunada: «Ningún miembro del consejo de administración ni ningún apoderado de Martinsa-Fadesa tendrá facultades solidarias para comprar, vender, gravar, permutar y, en general realizar ningún negocio jurídico de disposición patrimonial sobre bienes inmuebles o acciones y participaciones de sociedades filiales o participadas». La comisión deberá autorizar el mantenimiento de los poderes que actualmente ostentan los apoderados de la compañía, y podrá designar a un observador en las reuniones del consejo de administración.