Algunas pequeñas islas griegas se venden. En realidad, llevan tiempo a la espera de encontrar comprador, como los pisos en las nuevas urbanizaciones del extrarradio de las grandes ciudades. Pero esas transacciones no harían sino engrosar la lista ya histórica de propiedades privadas que tienen dueños como los herederos del naviero Aristóteles Onassis. Todas ellas siguen bajo soberanía del Estado heleno.
Por eso, la noticia publicada por el diario británico The Guardian , que daba cuenta del interés de inversores rusos y chinos por hacerse con un paraíso en el país heleno, y de la voluntad del Gobierno de Giorgos Papandreu por facilitar las transacciones para ahorrarse gastos de mantenimiento y sanear de este modo las cuentas públicas, ha sido rectificada por un portavoz oficial en airados términos. «La compraventa de islas privadas se lleva a cabo en Grecia y otros países», proclamó el portavoz Yorgos Petalotís en una misiva dirigida al rotativo. El representante calificó la información de «fuera de la realidad» y hasta la incluyó en la categoría de «insulto». La sensibilidad está a flor de piel, porque la población griega empieza a sufrir los efectos de unos duros planes de ajuste y tiene todavía muy fresca la afrenta de los políticos alemanes que el pasado marzo ya sugirieron a las autoridades helenas la puesta a la venta de algunos de sus territorios. El primer ministro heleno expresó entonces su rechazo a la canciller Angela Merkel. «Nuestras islas son libres y somos capaces de disponer otros procedimientos más eficaces para cancelar la deuda soberana», argumentó después ante el Parlamento.
Grecia tiene unas 6.000 islas e islotes. Solo 227 habitados.