Las últimas operaciones llevadas a cabo en el seno de varias plantas de gas, como las de Bilbao y Sagunto (Valencia) confirman que los activos de estas instalaciones son atractivos para los inversores. Se trata de un negocio regulado, que tiene garantizada su rentabilidad y unas retribuciones del Estado, puesto que son consideradas instalaciones energéticas estratégicas para la red nacional.
Pese al desfavorable marco económico, la reactivación de la demanda ha permitido a la planta gallega crecer con respecto al pasado ejercicio. Así, entre enero y mayo, la actividad en la regasificadora de la ría de Ferrol creció un 8% con respecto al mismo período del ejercicio anterior.
Bilbao y Huelva
Idéntico aumento registró la planta de Bilbao, mientras que la de Huelva presenta un mayor crecimiento acumulado, del 23%. El resto de las terminales -las de Barcelona, Valencia y Cartagena- registran un uso menor que durante el año pasado.
En mayo, la ratio de uso de la planta gallega fue del 36% de su capacidad, la segunda menor de las del país, aunque la de Reganosa es la que tiene menor capacidad de regasificación y almacenamiento de todas las españolas.