El Gobierno presenta hoy su propuesta sin un solo apoyo garantizado en el Parlamento
ECONOMÍA
El Gobierno agotó el plazo para el diálogo sin confirmar ni uno solo de los 7 votos que necesita para asegurarse que el decreto temporal para la reforma laboral -el texto definitivo se conocerá en otoño tras la tramitación del proyecto de ley- será convalidado por el Congreso la semana que viene. El último cartucho que le quedaba, un gran acuerdo con el PP, se esfumó, al menos momentáneamente, ayer.
El portavoz económico de los populares, Cristóbal Montoro, salió «frío» de su reunión con el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho. El principal partido de la oposición se siente «profundamente incómodo» con el texto que el Gobierno avanzó a los agentes sociales, por lo que prefiere esperar a ver su redacción definitiva en el BOE para decidir el sentido de su voto, puesto que Corbacho le ha garantizado que «habrá modificaciones».
Y es que para el PP, la actual propuesta centra el debate en el coste del despido, lo que, a su juicio, genera desconfianza y empeora el consumo y la inversión, lastrando la recuperación. Según su versión, el texto que apruebe hoy el Ejecutivo modificará las condiciones anunciadas para que las empresas puedan acogerse al despido objetivo (el más barato, con 20 días de indemnización por año trabajado).
El portavoz económico del PP explicó que la reunión fue un «intercambio de criterios y no una negociación punto por punto» puesto que «esto se hará cuando lo traiga a la Cámara», aseguró Montoro, que se felicitó de que el Gobierno haya aceptado tramitar la reforma como proyecto de ley.
También CiU anunció ayer que pospone su decisión hasta el día de la votación en el Congreso, el martes 22. Así lo anunció un «pesimista» Duran i Lleida antes de entrevistarse con los líderes de Comisiones y UGT, aunque aclaró que el texto en su redacción actual no le satisface y «no sería aceptable».
La izquierda pide debate
El énfasis del Gobierno en asegurarse el apoyo de PP y CiU no ha sentado bien en la izquierda. El diputado de ICV, Joan Herrera, remitió una carta a Corbacho para decirle que «no pasa nada» porque consensúe con ellos la reforma, aunque ya anunció que votará en contra del texto.