El rescate griego, cuestión de días

ECONOMÍA

Arrecian las presiones sobre Alemania para que ayude a Grecia, que recorta sueldos y sube impuestos para convencer a Europa

30 abr 2010 . Actualizado a las 09:43 h.

Que la crisis griega no es problema de uno, sino de toda la Unión Europea, no admite discusión. Que el tiempo corre para todos -está en juego la solidez y credibilidad de toda la eurozona-, tampoco. De ahí que en los dos últimos días hayan arreciado las presiones sobre Alemania para que deje a un lado sus reticencias, pase por alto la fuerte oposición de sus ciudadanos a sufragar el rescate, y tienda de una vez la mano ?-en forma de millonaria ayuda- al país heleno. Tanto es así que hasta el jefe de Estado alemán, Horst Köhler, abandonó ayer su habitual neutralidad para afirmar que «Alemania tiene que hacer su aportación a la estabilización de Grecia por su propio interés». Y ello después de que el presidente Barack Obama telefonease a la canciller Angela Merkel para intentar desbloquear el rescate heleno.

Y las presiones podrían estar a punto de dar sus esperados frutos. «Es cuestión de días», afirmó ayer en Bruselas el comisario de Asuntos Monetarios y Económicos, Olli Rehn. «Esto se está haciendo no solo en beneficio de Grecia, sino de todos los Estados de la zona euro y sus ciudadanos, para salvaguardar la estabilidad financiera en la eurozona y a nivel mundial, lo que es crucial para nuestra recuperación económica, el crecimiento y el empleo», argumentó el finlandés, que no quiso dar detalles sobre el plan que se está cocinando. Respecto al montante final de la ayuda, simplemente aseguró que proporcionará a Grecia «suficiente respiro frente a las presiones de los mercados, para que pueda restaurar la sostenibilidad de sus finanzas públicas y volver a la senda del crecimiento».

Mientras, su colega de Competencia, el español Joaquín Almunia, reconocía en Madrid que la Unión Europea ha reaccionado tarde ante la crisis griega. «Ha estado manoseando el balón, pero sin definir», dijo. «Dos meses y medio es una eternidad para una situación como esta, y eso lo tenemos que reconocer», argumentó el comisario.

Ataque de los especuladores

Una visión la de Almunia que comparten los sindicatos europeos. La Confederación Europea de Sindicatos expresó ayer en una carta remitida a los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso; del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy; de la Eurocámara, Jerzy Buzek; del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, y del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero (al presidir España este semestre la UE) su «consternación» por la respuesta europea a la «nueva ola de especulación» y pidió celeridad en las actuaciones para evitar que «contamine» a otros Estados miembros, informa Efe.

No fueron los únicos que cargaron contra los especuladores. En Brasil, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, aseguró tajante: «No vamos a permitir que actúen a su antojo para desestabilizar a cualquier país». Eso después de que su ministro de Presupuestos insistiera en que la situación de España y Portugal «no tiene nada que ver con la de Grecia».

La respuesta helena

Con todo, las mismas voces que han reclamado celeridad a Alemania, coinciden con Merkel a la hora de exigir a Grecia que se apriete el cinturón y ponga sobre la mesa medidas creíbles. A estas exigencias respondió ayer el país heleno con un nuevo y severo plan de austeridad a tres años, que pasa por recortar los sueldos de los funcionarios -perderán también dos pagas extras-, un escenario de congelación de las pensiones -también se verán privados de dos extras- y de la contratación en el sector público, la subida del IVA hasta el 23% y el incremento de los impuestos sobre el tabaco, el alcohol y las gasolinas. Todo ello para conseguir un ahorro de 25.000 millones? Pero los sindicatos griegos no están por la labor. De hecho, han respondido a la propuesta del Ejecutivo con la convocatoria de una nueva huelga general para el próximo miércoles.

De la oposición de los griegos a los planes de Papandreu da buena cuenta el intento de asalto al Ministerio de Finanzas que protagonizaron ayer los participantes en una manifestación de maestros contra el plan de austeridad. La policía tuvo que emplearse a fondo para evitar que entraran por la fuerza en el edificio.