Feijoo reconoce que la venta de R «non é unha boa nova para Galicia»

M. Á. Rodríguez / S. Lorenzo

ECONOMÍA

Caixa Galicia demanda una fusión equilibrada y Gayoso admite que se sentó a negociar por exigencia de Ordóñez

16 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La entrada del fondo británico CVC en el capital de R se ha colado de lleno en las negociaciones abiertas entre Caixanova y Caixa Galicia para su unión. Ayer fue el presidente de la Xunta quien aludió a este cambio de manos en la operadora gallega para advertir que «non é unha boa nova para Galicia». Feijoo sugirió como conclusión que «unha gran caixa galega que respalde ás empresas galegas» habría evitado este cambio de timón en R. Y en alusión al futuro de la fusión financiera alertó también sobre el riesgo de los localismos: «A división entre o norte e o sur é interesada», aseveró para calificarla como «unha volta ao pasado que resta potencialidades a Galicia». De nuevo aquí tomó a R como ejemplo, al definirla como «unha empresa con sede na Coruña e participada por unha caixa con sede en Vigo».

Sobre el futuro de la tecnológica gallega, Feijoo afirmó que se buscará «que siga en Galicia e co equipo directivo galego». Y a renglón seguido volvió a aludir a la importancia de que la fusión se lleve a cabo, ya que, en su opinión, lo que ha pasado con R «é a proba de que a unión das caixas é boa para Galicia».

Preguntado por el papel de la Xunta en las conversaciones entre Caixanova y Caixa Galicia, el titular del Ejecutivo autonómico se limitó a subrayar el «principio de acordo» alcanzado para negociar. «Todo o que sexa conseguir unha gran caixa galega ten o apoio do Goberno», precisó tras apelar a la cautela y subrayar que la negociación «abre as portas ao optimismo».

Feijoo no quiso ponerle plazos a las cajas para alcanzar una conclusión, pero señaló que «o razoable é chegar ao primeiro do FROB, sen ter que recorrer á prórroga». También se declaró preocupado porque las cajas «cheguen a bo porto, porque sería bo para Galicia».

Tanto Caixanova como Caixa Galicia continuaron ayer madurando las cifras y condiciones de su posible alianza. Las dos entidades reunieron a sus comisiones delegadas para evaluar el estado de las conversaciones y apelaron en ambos casos a la «prudencia» y el «silencio». Caixa Galicia reiteró a los consejeros su intención de apostar por una nueva entidad solvente y equilibrada.

En Caixanova, su presidente, Julio Fernández Gayoso, y el director general, José Luis Pego, reunieron en el centro cultural de Vigo a sus 140 directivos, con una invitación expresa a los sindicatos, pero evitaron hablar de las negociaciones con Caixa Galicia. Gayoso sí reconoció, por primera vez en público, que están conversando sobre la fusión por las exigencias del Banco de España. Aseguró que el organismo que gobierna Miguel Ángel Fernández Ordóñez pidió a las cajas que se sentasen a explorar la alianza y de ahí el texto firmado en presencia de la Xunta y anunciado por Núñez Feijoo. «No hay más voluntad que la expresada en ese documento», dijo.

Los sindicatos salieron defraudados de la reunión en Caixanova, porque Gayoso no aludió a la formación de una mesa laboral, como demandan las centrales.