El nobel de economía del 2004 asegura que hay que reorientar el gasto público al reciclaje de trabajadores de sectores con muy poco futuro, como la construcción
09 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Finn E. Kydland (Algard, Noruega, 1943) ganó el nobel de economía en el 2004 por su contribución al estudio de los ciclos económicos. Y cuando la crisis dibuja una pendiente sin fin en los gráficos de los grandes indicadores financieros, este científico que dice mantenerse ajeno a la actualidad económica mundial, viajó ayer hasta A Coruña para disertar sobre La diferente competitividad de las naciones y su política económica. Sobre la española lanzó ayer dos ideas clave. Una, que la situación no es ni de lejos la de Grecia. «¿Pero ustedes tienen problemas? No quiero bromear con esto, pero acabo de leer en el Herald Tribune que el Reino Unido también tiene problemas, así que si hasta ellos están en dificultades...». Y, la segunda, que la receta esgrimida por los grandes gurús económicos, desde el FMI al Banco de España, de bajar los salarios para relanzar la competitividad de la economía española, ante la imposibilidad de devaluar la moneda, «es una idea descabellada». «A menos de que exista una regulación que impida bajarlos cuando las cosas vengan mal dadas, lo mejor es que los salarios vengan marcados por el mercado. Yo estaría en contra de una reducción generalizada de los salarios. Es una idea extraña», zanja Kydland. La factura de la crisis Porque los grandes problemas de la economía son, a juicio del nobel, globales. El principal, la abultada deuda de los países desarrollados tras lanzar grandes planes de rescate y estímulo. «No se sabe aún quién va a pagar la factura de la crisis. Es una pena que los políticos hayan incrementado el gasto público, siempre es mejor invertir en tecnología e innovación». ¿Pero qué hacer en un país con más de cuatro millones de parados? «No estoy familiarizado con el caso español pero en Estados Unidos el gasto público se ha dirigido a evitar que subiese el desempleo, cuando hubiese sido preferible implementar un plan de ayudas directas a los sectores más productivos y formar a los trabajadores de actividades con muy poco futuro». Entre ellos, el del ladrillo. «La medidas del Gobierno [Obama] han fomentado el consumo en sectores poco productivos. En estados como Arizona o Florida, el sector de la construcción está sobredimensionado y creo que es un error mantenerlo a flote» con ayudas públicas, aseguró Kydland, que seguramente nunca ha oído hablar del Plan E. ¿Y qué opina de la subida del IVA? «Si partimos de la base de que se ha acumulado una gran deuda es obvio que la única forma de enjugarla es subir los impuestos y los que gravan el consumo son los que menos dañan la economía a largo plazo, pero hay que ver qué medidas se introducen para paliar sus efectos en las rentas más bajas».