El Nobel de Economía Finn E. Kydland recomienda a los Gobiernos estimular la inversión y la innovación a largo plazo.
08 abr 2010 . Actualizado a las 19:31 h.La crisis económica y, sobre todo, la forma de salir de ella, preocupa y mucho a la sociedad. Por eso, es la primera pregunta que se le plantea a cualquiera si se encuentra frente a un Nobel de Economía. El profesor noruego Finn E. Kydland, que recibió el prestigioso premio de la academia Sueca en el año 2004, apuesta por estimular la inversión y la innovación a largo plazo. Las medidas más a corto plazo, que son las más sonadas y las que tratan de llevar a cabo Gobiernos como el español, no son tan efectivas con las diseñadas con varios años vista.
Kydland protagoniza esta tarde en A Coruña una conferencia sobre «La diferente competitividad de las naciones y su política económica», invitado por el Instituto de Estudios Económicos de Galicia Pedro Barrié de la Maza.
Con semblante tranquilo y confiado en que la situación económica que vive la mayor parte de potencias mundiales tiene que cambiar, al economista noruego le interesa analizar la evolución del endeudamiento, «algo que genera mucha incertidumbre y que preocupa mucho a los Gobiernos», aunque él reconoce estar más preocupado por las inversiones, «que son imprescindibles para el crecimiento de las economías». No obstante, ve que «desafortunadamente, los más perjudicados son quienes tienen las rentas más bajas», y suspende a los Gobiernos que tratan de incentivar la economía con ayudas indirectas a los ciudadanos. «Deberían promoverse más ayudas directas para los parados, incentivar planes de formación en sectores donde puedan surgir oportunidades laborales». La inversión a largo plazo es, para él, la mejor forma de afrontar este momento difícil, aunque él ve más difícil que los inversores consigan ponerse de acuerdo a que lo hagan los ciudadanos.
Centrado ahora más en la economía de Estados Unidos, Kydland reconoce no estar muy al tanto de la situación europea; «aunque por lo que he leído, no veo a España en una situación como la de otros países con los que se le compara, como Portugal o Grecia».