Dicen que el objetivo de deuda a ingresar ha subido un 15%, hasta 4.000 millones
19 feb 2010 . Actualizado a las 12:12 h.La Organización Profesional de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE) denunció ayer el «desmedido» afán recaudatorio de la Agencia Tributaria (AEAT), con el que la Administración pretende compensar la caída de ingresos de las arcas públicas, que obliga a los equipos de inspección a que presionen a los contribuyentes para lograr el cobro de más deuda y mayores sanciones. En este sentido, el secretario general y portavoz de la IHE, Francisco de la Torre, señaló que Hacienda había elevado un 15% sus objetivos de recaudación de deuda, situándolos por encima de los 4.000 millones de euros, un listón que se logró el pasado ejercicio, pero que los inspectores consideran inviable en este, al haberse reducido un 6% el presupuesto de la AEAT, así como el tiempo para las inspecciones y los medios materiales y humanos para realizarlas. Para De la Torre, tal planteamiento es «inasumible» e «incompatible con un trabajo de calidad», ya que los objetivos numéricos han sido establecidos «al margen de la realidad». Huelga de celo Así las cosas, la organización ha enviado al director general de la AEAT, Luis Pedroche, un escrito firmado por más de 700 jefes de equipo de inspección (el 78% del total) en el que muestran su rechazo a este modo de trabajar impuesto, que, insisten, convertiría su labor diaria en una «huelga de celo» que el país no puede permitirse ahora, si siguiesen estrictamente todas las indicaciones de Hacienda, como el uso de una aplicación informática que «no funciona correctamente» o la realización de voluminosos informes previos, y no posteriores como hasta el momento, a citar al contribuyente. Hacienda ha aprobado un protocolo de actuación obligatorio que penaliza, en caso de incumplirlo, a los inspectores. Y es que, ahora, la consecución de los objetivos de liquidación de deuda fiscal está vinculada a sus complementos salariales por productividad, que suponen en torno al 20% de su salario. Pero la IHE niega que se trate de dinero: «Nosotros no pedimos más dinero, sino que la retribución en variable que percibimos no fuerce la presión sobre los contribuyentes. Ningún profesional va a exigir deudas fiscales que no sean conformes a derecho». Presión «irracional» El secretario general fue más allá, al afirmar que «en los dos últimos meses la presión ya no es excesiva, sino irracional», por el intento de cuadrar presupuestos y ajustar cuentas, «hay nerviosismo en la AEAT, que ha acabado bloqueándose». Frente a las duras críticas de los inspectores que, además, auguran un incremento de la litigiosidad de los contribuyentes frente al pago de deudas, la Administración Tributaria se defendió asegurando que «solo» aumenta la presión sobre quienes defraudan, pues es uno de sus «objetivos irrenunciables». En este sentido, desde la AEAT afirmaron que «aún hay margen» para incrementar la lucha contra el fraude fiscal y que se trabaja con objetivos de cobro de deuda desde 1992. Asimismo, las mismas fuentes sostienen que los nuevos procedimientos burocráticos denunciados por los inspectores suponen una mejora en la calidad del servicio.