La fusión acercaría la ratio de oficinas al nivel de Alemania

ECONOMÍA

Una caja única llevaría a un nivel de empleo por mil habitantes suficiente para la reestructuración que quiere el Banco de España

23 ene 2010 . Actualizado a las 12:42 h.

La auditoría realizada por una reconocida consultora sobre la situación financiera de nuestras dos cajas de ahorros, a instancias del Gobierno gallego, concluye con la viabilidad de la fusión de ambas en la actual situación de crisis económica. Parece oportuno analizar el escenario de empleo y oficinas que proponen para una fusión acordada entre ambas. El punto de partida para este análisis ha de ser una previsible reducción de empleo (bajas incentivadas y prejubilaciones) que haría pasar los 7.880 trabajadores actuales en dos cajas a 6.592 en una sola caja gallega por un lado; y, por otro, una reducción de la actual red de 1.418 oficinas a una cifra de 1.138. Recorte sobre todo en la red interna gallega, que es donde más se solapan las dos marcas actuales.

Al analizar primero la situación actual del empleo (con menos de siete mil empleos de las cajas que operan en Galicia) bien con dos cajas gallegas o bien con una fusionada. Se observa (ver tablas) que si la situación actual ya nos sitúa por debajo de la media española y de territorios como Cataluña o Madrid, la fusión nos conduciría a casi igualar el dato de las regiones con un menor empleo por mil habitantes (Canarias o Asturias). Con la fusión, se habría realizado un ajuste más que suficiente en términos relativos para desandar una eventual sobredimensión del sector en la última fase expansiva del ciclo económico. Desde luego, en otras comunidades el ajuste de empleo, en la simplificación del mapa de cajas que auspicia el Banco de España, tendrá que ser muy superior al caso gallego.

En segundo lugar al analizar la densidad de oficinas en cada región por mil habitantes (ver segunda parte de la tabla). De nuevo, la situación de partida de Galicia con dos cajas la coloca por debajo de la media española, con 1.228 oficinas que registra para la comunidad la memoria de la CECA en el 2008. Está muy por debajo de áreas como Cataluña o Madrid, que tendrían que proceder a recortes muy superiores si pretenden acercarse al nivel de densidad que tienen en Alemania. La situación de Galicia tras la fusión en esa relación la coloca en una senda ya muy cercana a la densidad de oficinas alemana, al igualar dentro de España a regiones como Asturias o Cantabria.

La cuota interna

En lo relativo a la red de oficinas cobra especial interés el análisis de la cuota con la que quedarían las entidades gallegas en el mercado interno regional. Caixa Galicia y Caixanova suman una red en la comunidad de 836 oficinas, del total de 1.228 existentes de las cajas y, por tanto, una cuota del 68% del total. La reducción a una caja única haría caer esa cifra al 59%. Una cuota menor, pero superior a la de Madrid o Valencia, mercados con más competencia de redes foráneas.

Ahora bien, en Cataluña o Andalucía la apertura que debiera provocarse en sus operaciones de fusión tendría que ser mucho más intensa que en Galicia. La Caixa, con 203 oficinas en territorio gallego se beneficiaría así de una mayor apertura que la que presenta en el territorio de la que es oriunda (donde las cajas catalanas controlan el 86% de las oficinas que hay en la región).

Por último hay que señalar que de dos cajas gallegas a una fusionada, la extraterritorialidad -porcentaje de oficinas de las entidades fuera de su región de origen- pasaría de un 40% actual a un 50%. Resultaría así una firma más volcada al exterior (téngase en cuenta que La Caixa llega al 67%, y Caja Madrid ya está en el 49%). Una Caja Atlántica más homologable a los dos líderes españoles.

De los aspectos de empleo y red de oficinas de la fusión, el escenario auspiciado por el Gobierno gallego supondría un ajuste de empleo que nos sitúa en niveles por mil habitantes más que suficientes para la consolidación que impulsa el Banco de España.

Por otra parte, el ajuste en densidad de oficinas de una integración colocaría a Galicia en parámetros mínimos en España y en la senda alemana. Además, se mejora al mismo tiempo la competencia con entidades foráneas en el mercado interno, y se incrementa la extraterritorialidad de nuestro sistema financiero. En la senda de una caja ambiciosamente atlántica.