A tres días de la llegada a Galicia de Rodrigo Rato, que la semana que viene asumirá la presidencia de Caja Madrid, y a una semana de la visita programada por el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ayer fue el ministro de Justicia del Gobierno de Zapatero el encargado de azuzar la polémica sobre el futuro de las cajas gallegas. El socialista Francisco Caamaño no pudo esquivar la discusión sobre el complejo escenario financiero de la comunidad durante su discurso ante el Fórum Europa, pronunciado en Santiago.
Aunque evitó posicionarse respecto a la conveniencia o no de una fusión gallega, Caamaño expresó su deseo de que «la línea elegida por Feijoo tenga éxito», ya que, según dijo, «es quien tiene todos los instrumentos y quien los está analizando». El titular de Justicia se refería así a la nueva Lei de Caixas de la Xunta y subrayó que lo importante es que los gallegos cuenten con entidades «que aseguren el ahorro y la liquidez de las empresas».
El ministro puntualizó, no obstante, que el «verdadero regulador» del sistema financiero es el Gobierno y el Banco de España y abogó por trabajar sobre «lo que diga este organismo y los técnicos en materia de solvencia».
Con posterioridad, en una comparecencia en la sede del PSdeG, Caamaño habló sobre la posibilidad de que el Gobierno central recurra la ley autonómica del sector, en vigor desde el pasado 6 de enero. El ministro aseguró desconocer la «interioridad» del texto, pero matizó que el Estado «defenderá» su ámbito competencial, «siendo muy respetuoso» con las atribuciones propias de la comunidad autónoma.
La contestación le llegó minutos después por parte del secretario xeral del PP, Alfonso Rueda. El número dos del PP en Galicia subrayó que «o ministro sempre fala en Galicia das competencias do ministerio. Agardamos que o Banco de España e o Goberno central as exerzan con obxectividade e igual en todas as comunidades autónomas. Estou seguro de que estará de acordo».
Toque de atención a Caballero
También ayer, la dirección del PsdeG se encargó de echarle un jarro de agua fría al incendio antifusión promovido por el alcalde de Vigo, Abel Caballero. Los líderes socialistas aclararon que ningún dirigente participará en cualquier manifestación contra la alianza de las cajas gallegas, como tenía pensado promover el regidor vigués. Caballero tiene en mente desde hace semanas convocar una movilización ciudadana para desacreditar la unión de Caixanova y Caixa Galicia, que define como «un ataque a Vigo» y un «intento de llevarse la caja viguesa a A Coruña».
Pero el secretario general de su partido, Manuel Vázquez, enfrió ayer la gravedad de las palabras del alcalde vigués y minimizó su propuesta de manifestación, que definió como «una hipótesis de determinados lugares que ven en esta unión una agresión hacia ellos».
Vázquez invitó a la Xunta a buscar un nuevo escenario de «consenso y diálogo» para localizar una «solución para todos y entre todos». Acusó a Feijoo de «cambiar las reglas del juego» con la Lei de Caixas y le conminó a «volver» a la búsqueda de la unanimidad, «donde seguro que nos encontraremos».