El presidente islandés se niega a pagar a los ahorradores extranjeros afectados por la quiebra del banco Icesave
ECONOMÍA
El país vive en una tormenta política y económica.
07 ene 2010 . Actualizado a las 02:03 h.Islandia está en una tormenta política y económica, con la amenaza latente de una degradación de su calificación crediticia y un freno a su intención de ingresar en la Unión Europea (UE). Sucede tras el veto presidencial al reembolso a ahorradores extranjeros afectados por la quiebra del banco Icesave.
El presidente islandés, Olafur Ragnar Grimsson, anunció el martes que se negaba a ratificar y que sometía a referendo el acuerdo de reembolso votado por el Parlamento para el pago de 4.000 millones de euros, avanzados por el Reino Unido y Holanda, para indemnizar a más de 300.000 de sus ciudadanos afectados por la quiebra del banco. El rechazo del presidente islandés fue muy mal recibido por aquellos dos países, que instaron a Islandia a «cumplir con sus compromisos».
Al frente diplomático se suma otro financiero, teniendo en cuenta que las agencias internacionales de calificación financiera reaccionaron de inmediato en forma negativa al veto presidencial. Fitch, una de las tres grandes agencias de calificación financiera, indicó el martes que recortaba su nota a Islandia de BBB- a BB+. Otra de esas grandes agencias internacionales, Standard & Poor's, anunció que colocaba bajo vigilancia negativa la nota crediticia de Islandia, que podría ser rebajada en un mes. Islandia, isla de unos 320.000 habitantes, se hundió en octubre del 2008 en una grave crisis económica provocada por la bancarrota de sus tres principales bancos.