La biotecnológica gallega CZV (Cooper Zeltia Veterinaria) aportó este año uno de los puntos de optimismo en medio de la crisis industrial gallega. En lugar de asistir a la entrada en Galicia de una multinacional que desgalleguiza una industria en marcha, el pasado 9 de octubre sucedió exactamente lo contrario.
El director general de CZV, Esteban Rodríguez, anunciaba la compra de la planta porriñesa de la farmacéutica anglosueca AstraZéneca, tras asumir un pasivo de 12 millones de euros y una plantilla de 96 operarios. La firma gallega, propiedad de la familia Fernández Puentes, primos del presidente de Zeltia, José María Fernández de Sousa, se comprometió a mantener el negocio de envasado, blisterización y distribución de medicamentos de Zéneca durante al menos 30 meses. Después, las instalaciones servirán para ampliar el negocio base de CZ Veterinaria, la fabricación de vacunas animales, abarcando también el campo humano.