El negocio foráneo salva a los titanes españoles

Julio D. Alda? / ?María J. Alegre

ECONOMÍA

La internacionalización empezó en Sudamérica, continúa por EE.UU. y Europa, y algunas firmas ya han entrado en Asia

30 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La economía española, que apenas representa el 2% del PIB mundial, cuenta con una decena de multinacionales que pesan, y mucho, en sus respectivos sectores. Son líderes en la banca, la energía, las telecomunicaciones, las autopistas, los aeropuertos y el textil. Cuando el negocio nacional se pone cuesta arriba, estos grupos han podido comprobar que el desembarco a miles de millas de distancia rinde sus frutos.

El desarrollo de las multinacionales españolas tiene su origen en el ingreso del país en la UE. Las empresas comprendieron que la apertura del mercado interior tenía que compensarse con el aprovechamiento de las ventajas liberalizadoras. En 1980, España era el vigésimo país del mundo por inversión en el extranjero: veinte años después había escalado diez puestos.

Los inicios, en Perú

No fue una aventura fácil. Que se lo pregunten a Telefónica, la operadora que, todavía bajo control estatal, apostó fuerte en los noventa por la entrada en Perú. La oferta realizada, que duplicaba la del siguiente postor, le costó un durísimo castigo de los inversores. Pero los 3.000 millones de euros que la compañía invirtió en Chile, Argentina y Venezuela en aquella década sentaron las bases de su expansión posterior en otros países, y es una de las claves de su éxito.

La conquista de América por la banca española arrancó a continuación. Santander y BBVA alternaron sus compras en diferentes países. Argentina y Venezuela estuvieron entre los primeros escenarios. Algún tiempo más tarde, las preferencias se decantaron: México para BBVA y Brasil para el Santander.

Por idioma, cultura y por ser un territorio lleno de oportunidades, Latinoamérica fue principal ámbito de expansión de otras muchas compañías. Las privatizaciones ayudaron a trasplantar un modelo de sociedad y una forma de hacer que ha acabado por superar los obstáculos.

Ya en el nuevo milenio, el euro dio alas a las empresas, y las animó a expandirse por el resto de Europa y otros continentes. Las compañías aprovecharon los tipos bajos para financiar adquisiciones, participar en subastas o concertar fusiones. Se afianzó Telefónica, que dio un paso en falso al pagar multimillonarias cifras por licencias europeas de móviles, pero enseguida enderezó el tiro.

Despegaron igualmente las energéticas, que ya habían hecho sus pinitos a finales de la anterior década, y entraron en países como el Reino Unido, que en otros tiempos se hubieran considerado inaccesible. El siguiente paso lógico era EE.?UU., y allí se han ido estableciendo Iberdrola y los grandes bancos. El grupo eléctrico tiene en el área Atlántica la zona de referencia para su crecimiento, BBVA apostó por establecerse en el área de Tejas, mientras el Santander hizo adquisiciones a buen precio cuando se desencadenó la crisis.

El negocio energético

La internacionalización está en las señas de identidad de Repsol, que compró la argentina YPF y luego dio un giro a su estrategia, consciente de la necesidad de diversificar su presencia y, sobre todo, la actividad de exploración. Gas Natural y Unión Fenosa, hoy integrantes de un mismo grupo, ya habían avanzado considerablemente en el exterior por separado. La gasista puso el foco sobre todo en Latinoamérica, pero también en el norte de África y en la comercialización en Europa. En México y Colombia coincidió con Fenosa, lo que implicó un ajuste cuando se produjo la fusión.

Inditex, en setenta países

Otra compañía española que puede exhibir con orgullo su veteranía en la expansión exterior es el grupo Inditex. Desde que en 1988 abrió sus primeros establecimientos en Portugal, hasta que este mismo mes inauguró su tienda número 50 en Japón, ha extendido su red por más de setenta países. Por otra parte, España copa siete de los diez primeros puestos en la clasificación mundial de constructora. Una lista de elegidos que encabeza ACS, seguida de Globalvía, Ferrovial, Abertis, OHL, Sacyr y Acciona. Sus proyectos van desde las tradicionales autopistas hasta los hospitales, pasando por cárceles, ferrocarriles, puertos, aparcamientos o aeropuertos. En Asia, algunas firmas pusieron una pica en los albores de la crisis. Telefónica mantiene una alianza empresarial con China Unicom, de la que ha adquirido un 8% del capital. BBVA tiene que decidir si ejerce la opción de compra que, con un desembolso de 1.000 millones, le permitirá elevar su participación en Citic Bank hasta un 15%.