El mercado pone sus ojos en el caso gallego y en Levante

La Voz

ECONOMÍA

15 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los movimientos que se están produciendo en Galicia y en la Comunidad Valenciana son los que atraen hoy la atención del sector de las cajas. Porque reúnen, y comparten, todos los ingredientes para ello: son comunidades con cajas grandes o medio-grandes, con unas importantes carteras industriales y con redes extendidas por casi toda España. Y ya quedan cada vez menos territorios con más de una caja que no tengan perfectamente definido su modelo financiero. En Cataluña, Andalucía y Castilla y León ya hay procesos en marcha; en Extremadura se cuenta con una alianza interior; las cajas de Baleares son demasiado discretas; y en Castilla-La Mancha su principal firma, CCM, acaba de ser vendida a Cajastur.

Las especulaciones sobre el futuro del sector financiero gallego se dispararon en primavera, mientras el caso valenciano dormía. La vía levantina se ha reactivado ahora, aunque otros Gobiernos, del PSOE y el PP, ya lo intentaron previamente. Fuentes financieras valencianas creen que el súbito despertar obedece a lo que sucede en Madrid. «Hay inquietud con los movimientos que pueda hacer Rodrigo Rato en Caja Madrid, y en las quinielas entran tanto la CAM como Bancaja», explican.

Punto de inflexión

Esa inquietud sobre lo que pueda hacer Caja Madrid -teniendo en cuenta que tanto Esperanza Aguirre como el PSOE madrileño entienden que puede liderar una alianza- sirvió de resorte para que en apenas diez días altos cargos de la Generalitat hayan explicado públicamente que la mejor salida pasa por que se unan las cajas valencianas. Tratan de formalizar un blindaje ante el exterior, ante la posible pérdida de poder. La alianza sería, así, un primer paso para llegar a hacerse con otras. Incluso el consejero de Economía puso una firma como alianza futura: Cajamurcia. Esta lo contempla.

La sugerencia sobre una fusión la hizo directamente el propio Francisco Camps en un encuentro en el que estaban presentes los presidentes de Bancaja y CAM. A su favor, si trata de forzar esa alianza, tiene que las dos firmas están bastante politizadas y sus cúpulas son afines al PP. Sin embargo, empresarios alicantinos censuran esa vía porque creen que será su entidad, la CAM, la que pierda peso. Las similitudes con el caso gallego, por la resistencia localista, son evidentes.

Junto al valenciano, el interés por el caso gallego radica precisamente en la duda sobre su futuro: o una sola caja gallega o dos, dice la Xunta. Si se opta por la primera, tendrá que ser logrando unos niveles de solvencia elevados, insiste el Gobierno gallego. Y si es con otras, sin perder su galleguidad ni el centro de decisión. En cualquiera de los dos supuestos, la solución se mira con lupa en el sector por si Caixa Galicia o Caixanova pueden ser sus futuros socios; o por si forman la quinta entidad del país y se antojan como una competencia más fuerte.