Las entidades gallegas, moneda de cambio

ECONOMÍA

08 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Son los partidos políticos los que están rediseñando el mapa financiero español, atendiendo únicamente a sus intereses y no a los de los ciudadanos que viven en los territorios. El PP de Mariano Rajoy (y de Esperanza Aguirre) quiere conformar su gran caja de ahorros que ahora capitaneará Rodrigo Rato. También el PSOE intenta constituir una gran entidad en su tradicional feudo andaluz. A partir de ahí hay dos partidos, PNV y CiU, en sus dos territorios a los que los grupos nacionales dejarán constituir sus propias entidades. Y el resto de cajas, si sus asambleas no lo impiden, podrían quedar desdibujadas y controladas por socialistas, populares, y nacionalistas vascos y catalanes en la segunda oleada de fusiones. Esta realidad económica revela que Galicia se arriesga a perder sus dos cajas.

Caixanova se opone a una fusión con Caixa Galicia, operación que esta considera su prioridad. Tras conocer el punto de partida, las fuerzas políticas comienzan a entrometerse en la discusión. El BNG se ha posicionado directamente a favor de la fusión (no así su sindicato CIG), mientras el PSOE -tanto gallego como nacional- quiere que mueva ficha el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo. Parece más interesado en aprovechar cualquier equivocación para ganar votos para las elecciones municipales del 2011 que en pensar en clave de país. La maquinaria de la Xunta del PP parece que intenta dibujar una fusión, analizando las palabras de la conselleira Currás en el Parlamento. Sin embargo, Feijoo no fija posiciones. ¿Juega al despiste, a las directrices de Génova o también se posiciona en clave electoral? A algunos agentes sociales -políticos o no- no les importa azuzar los efectos de los temidos localismos entre A Coruña y Vigo. No existen. Sí existen en cambio personalismos e intereses particulares que entorpecen la convivencia entre el norte y el sur.

Galicia se juega tener una caja o ninguna.