Con menos ingresos y más insolvencias, cajas y bancos se preparan para un año en el que si no ajustan habrá pérdidas
25 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.A escasas nueve semanas para finalizar el año, el sector financiero español ya tiene en mente el 2010. Porque con lo que resta del ejercicio actual, todas o casi todas las entidades saben ya cómo van a cerrar el ejercicio. Lo que preocupa es encarar un 2010 en el que, atendiendo a las previsiones lanzadas desde mayo, caerá más el negocio bancario y subirán las insolvencias por el incremento del paro. Será así el 2010 el punto de inflexión. «Nada será igual para el sector financiero», avisan fuentes bancarias.
El anticipo de lo que puede venir ya lo dejó caer en primavera el presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA). En A Coruña, Juan Ramón Quintás advertía de dos curvas que se estaban acercando con peligro. Una línea desciende, la de los ingresos por el negocio bancario; y la otra, sube, la del dinero que se ha de meter en la bolsa de las provisiones para cubrir insolvencias. Es esa una hucha obligada por el Banco de España, más estricto que otros homólogos europeos. En la medida en que una curva suba y la otra baje (ver gráfico), el margen para atender costes y ajustar otros márgenes se estrechará de forma significativa. ¿Qué significa? Que habrá que reducir al máximo los beneficios o, inevitablemente, vendrán las pérdidas. «Cuando se entra en esa espiral, es difícil salir por la incertidumbre que se genera», admite otro ejecutivo bancario.
El azote del Banco de España
Todo lo anterior se presume como una de las causas que están llevando al Banco de España a apremiar a las entidades para que se reestructuren cuanto antes. Reestructurarse quiere decir fusionarse el que pueda (cajas) y, a la vez, reducir gastos que, inevitablemente, pasan por cerrar oficinas. Y mientras lo primero se debate en multitud de foros -políticos, empresariales, sindicales...-, lo segundo se lleva con calma. A inicios de año se contaba en España con más de 24.600 oficinas de cajas, tras cerrar solo 250 en un año; y 15.000 sucursales de bancos, 600 menos. Las plantillas apenas se han ajustado: al acabar el 2008 se contaban 134.000 empleados en entidades de ahorro, 3.000 más que en el 2007, cuando ya se advertía la crisis. Los bancos han sido más expeditivos: 2.000 puestos menos en doce meses.
Los gastos van a tensionar las cuentas de las entidades. Pero también factores que controlan menos, como los tipos de interés. En el mercado se da por descontado que, en la medida en que las economías del continente se recuperen, el Banco Central Europeo elevará los tipos y, con ello, el dinero les saldrá más caro a todos. Para cajas y bancos, a corto plazo, es un problema, porque solo podrán subir los intereses cuando se renueven las pólizas. Pero, en cambio, tendrán que dar una mayor rentabilidad por los depósitos. Otro trauma.
Mientras, el negocio típico, el de dar dinero, se prevé a la baja. Analistas Financieros Internacionales (AFI) cree que el crédito caerá un 4,5% en el 2010. Y otro 2,6 en el 2011. Eso explica el bajón en la curva de ingresos. A la vez, hay que contar con que cajas y bancos españoles tienen que renovar el próximo año unos 90.000 millones de euros en deudas con diferentes organismos. Otra tensión más. Y todo ello sin olvidar la causa primigenia: la caída de la actividad económica y el paro, que se estima llegará al 20%. Sin trabajo no se atienden pagos, de modo que la morosidad subirá al 7%; por cada 100 créditos, siete no se cobrarán. Y todo lo que entra en mora, el banco tiene que cubrirlo y restarlo de beneficios.
Y si hay pérdidas, ¿cuándo se verán? Hay analistas que entienden que será en la segunda mitad del 2010, pero que las cuentas trimestre a trimestre -sin el acumulado de inicios de año- darán más de una sorpresa.