Las dos entidades ya han iniciado un proceso electoral que concluirá en primavera con 20 miembros a designar
25 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Será el 2010 un año de cambios en las dos cajas gallegas. Con independencia de los movimientos y el ruido generado en torno a su futuro, Caixa Galicia y Caixanova tienen elecciones el próximo ejercicio, dos procesos en los que podría renovarse la mitad de sus consejos de administración, donde se concentra el poder de las cajas. También cambiarán parte de las comisiones de control, encargadas de la tutela del consejo. La primera de las entidades ya ha nombrado a representantes de la comisión electoral y Caixanova lo hará en enero.
Los dos procesos deberían acabar en primavera, con la nueva asamblea general que designará a los consejeros. En ellos no podrán estar ya sus dos actuales presidentes, Mauro Varela y Julio Fernández Gayoso. El primero, de 68 años, cumple 12 en el consejo de Caixa Galicia, donde figura como presidente desde el 2002. El Círculo de las Artes de Lugo tendrá que elegir a otro representante. Su relevo, sin embargo, no representa gran cambio en la caja porque no es ejecutivo, como sí lo es Gayoso.
El motivo del relevo de este último es algo diferente. El hoy presidente de Caixanova se otorgó funciones directas en el 2006, cuando llegó a su actual cargo desde la dirección general. Sin embargo, con 78 años, ya está por encima de la edad máxima que otorgan los estatutos de la entidad (75) para tomar posesión en el consejo. Por ello ha de dejar su puesto. Idéntico motivo causará la marcha de uno de sus vicepresidentes, Alfonso Zulueta de Haz.
Los tres anteriores son inelegibles ya. Hay otros 17 miembros de ambas cajas cuya reelección dependerá de lo que dicte un bombo (caso de los impositores) o los criterios particulares que siga la organización que representan en cada entidad. Caixa Galicia renueva a la mitad de los consejeros elegidos por impositores, corporaciones, organizaciones sociales y personal. Caixanova elegirá a los representantes de impositores y empleados. En ambos casos, el resto de los miembros siguen.
¿Y qué pasa con los directores generales? Estrictamente, ninguno de los dos están en el consejo de administración. Su cargo lo elige este organismo y tiene como fecha de caducidad los 70 años de edad en el caso de Caixa Galicia, y los 65 en Caixanova.
Sin embargo, todo el proceso anterior previsto por las dos cajas quedará en suspenso si cualquiera de las entidades entra en una fusión. Sea la que sea, bien entre ellas, bien con una tercera. Y es algo que se antoja probable teniendo en cuenta los movimientos del mercado, las recomendaciones del Banco de España para reducir el número de entidades y el interés mostrado por algunos directivos para entrar en alianzas.
Los pasos
Si los consejos de administración dan el visto bueno al inicio de una integración (aunque solo sea el estudio), el proceso de renovación queda parado y la dirección operaría provisionalmente. De forma práctica, quiere ello decir que ninguno de los 20 nombres que han de renovarse en la cúpula de las dos cajas vería comprometido su cargo «al menos durante dos o tres años, que es el tiempo medio que tarda en cerrarse una fusión hasta la constitución de la nueva asamblea y el nuevo consejo», coinciden dos fuentes bancarias que ya participaron en procesos de fusión de cajas. A alguno de los afectados le podría interesar forzar una fusión para retrasar el relevo. Ya lo intentó sin éxito Miguel Blesa en Caja Madrid, buscando una unión con Caixa Galicia y la CAM que le permitiría seguir en su sillón.
Superado esos dos o tres años, comenzaría a funcionar un nuevo gobierno con las normas que establezcan sus estatutos.
Queda la duda de saber qué ocurrirá si finalmente alguna de las cajas entra en la llamada fusión virtual, mediante un SIP (una opción que medita Feijoo), porque teóricamente los consejos de cada entidad participante se mantienen y su autonomía electoral, también.