Las industrias pagan un 23% menos y los costes se han incrementado en un 40%
20 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los ganaderos gallegos atraviesan el peor momento de toda su historia. Las pérdidas de los 12.600 productores lácteos que continúan en activo en la comunidad superaron los 43,5 millones de euros durante el primer semestre del 2009 y todo apunta a que la situación puede empeorar de confirmarse las intenciones de las industrias lácteas de no subir el precio de la materia prima en los próximos meses, o incluso de aplicar nuevos recortes en las cotizaciones, como ya ha anunciado Leite Río para la leche recogida en julio, y que será abonada a los granjeros durante los próximos días.
La cantidad media que percibieron los productores por cada litro de materia prima entregada a las lácteas en junio apenas llegó a los 23 céntimos, un 28% menos que en el mismo período del 2008 y menos de la mitad de lo que recibían hace tan solo año medio. Paralelamente a ello, los costes de producción se han incrementado, en el mismo espacio de tiempo, en torno a un 40%, provocando que las pérdidas por cada kilo de leche que los ganaderos entregan a la industria superen, en algunos casos, los 15 céntimos.
Y es que si bien el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino situaba, hace escasas semanas, en 31 céntimos los costes de producción de cada litro de leche, esta cifra es muy superior en la comunidad gallega debido a las especiales circunstancias del agro. Entre ellas, el escaso dimensionamiento de las explotaciones lácteas -la cuota de producción por granja es aquí de 158 toneladas anuales, apenas un 65% de la que se registra en el conjunto del país- o el fuerte endeudamiento al que han tenido que hacer frente los ganaderos gallegos en los últimos años con la compra de mayores cupos de producción, o con la puesta en marcha de planes de mejora y modernización de sus infraestructuras productivas.
En este sentido, son varias las organizaciones vinculadas al sector que estiman que los costes medios de producción superan, en Galicia, los 37 céntimos, lo que de ser cierto dispararía el volumen de las pérdidas por encima de los 105 millones de euros.
Debido a ello, la práctica totalidad de las explotaciones están atravesando un delicado momento de falta de rentabilidad que ha llevado, en algunos casos, a suspender o retrasar temporalmente los pagos a proveedores, o incluso a renegociar los préstamos y líneas de crédito suscritos con las entidades bancarias. Otros muchos se han visto obligados a paralizar inversiones pendientes o a renunciar a planes de mejora de sus establos, ya aprobados por la Administración autonómica.