Casi 50 empresas tendrían su futuro en el aire si se absorbe Caixa Galicia

ECONOMÍA

La posición de la gallega choca con la de Caja Madrid, que concentra su crecimiento en grandes compañías

06 ago 2009 . Actualizado a las 09:11 h.

La pretendida entrada de Caja Madrid en Caixa Galicia tendría consecuencias directas en el empleo (se estiman unos 2.000 puestos de trabajo comprometidos), sobre la red de sucursales (fuera de Galicia, las dos cajas coinciden en casi todo el mapa, y tiene las de perder la entidad más pequeña) y sobre el empleo y la economía de escala de la comunidad. Hay casi 50 empresas de la comunidad que verían su futuro en el aire porque la caja gallega es su socio de preferencia. Se trata de firmas asentadas en la comunidad, de tamaño medio, repartidos por 15 sectores y en las que al menos un 20% de su capital está en menos de la entidad que dirige José Luis Méndez.

A esas compañías hay que sumar otro medio centenar en el que la presencia de la financiera es inferior a ese 20%, y que van desde el sector de la alimentación al de los seguros o el ocio. En total, 5.600 trabajadores implicados, 600 de ellos en el grupo de empresas de la caja.

Para esas firmas, la entrada de un socio foráneo supondría contener el aliento hasta saber qué sucederá con las participaciones de la caja resultante. Y más si el que llega es un grupo como Caja Madrid, con una cartera industrial tan fuerte, con empresas cotizadas que reportan suculentos dividendos año tras año: 64,4 millones en lo que va de curso, frente a los 15 que ha ingresado Caixa Galicia.

Estrategias divergentes

En la cartera de la segunda mayor firma de ahorros de España están gigantes económicos como Iberia, Mapfre o el Grupo Sos Cuétara. «No busca tanto aliados en el territorio como grandes firmas que puedan ser influyentes a nivel económico en toda España, su perfil es muy diferente al de Caixa Galicia», explica una fuente financiera. Es más, esta caja trata de liderar todos los proyectos de las compañías participadas y que tienen fuertes minusvalías. Esa determinación fue patente al forzar la salida de Fernando Conte de Iberia hace apenas veinte días, colocando en la dirección a miembros de su confianza.

La participación de Caixa Galicia, sin embargo, se centra en una estrategia pegada al territorio. De hecho, y en un proceso acelerado por la crisis y la necesidad de incrementar sus provisiones, la caja se ha ido deshaciendo en los últimos 24 meses de parte de su cartera industrial, de las participaciones en empresas cotizadas. Hoy, de los grandes grupos solo le queda una participación del 2,99% en la constructora Sacyr. «La idea es buscar un socio preferente en cada sector estratégico de Galicia», explican fuentes próximas a la entidad. Pescanova, Tecnocom, Norvento o Reganosa son parte de esa estrategia. Está por ver si esas sociedades tendrían la misma importancia para una entidad no asentada en la comunidad.

Paralelamente, la firma se ha ido concentrando en las pequeñas y medianas empresas, dirigiendo hacia esos sectores el crédito, que se ha ido conteniendo en el último año. Caja Madrid, en cambio, disparó los préstamos en los últimos dos años de tal manera que su tasa de morosidad -algo vinculado directamente al crédito al sector inmobiliario- se fijó en junio por encima del 5,5%, casi un punto más que la media del sector. Para Caixa Galicia ese índice está en el 4,23.