Los sindicatos advierten a la CEOE que el diálogo es inviable si mantiene sus propuestas

Elisa García

ECONOMÍA

Planean para el otoño una campaña de movilización contra las empresas

30 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los líderes de CC.??OO. y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, no tienen la más mínima duda de que esta fase de diálogo social (foro de debate y negociación entre Gobierno, empresarios y centrales) «está rota». Y advierten que carece de sentido retomar el proceso en septiembre, si sobre la mesa la CEOE va a volver a colocar propuestas maximalistas que conllevan, sobre todo, peligro para las pensiones, abaratamiento del despido, y recesión de los derechos de los trabajadores.

Los planes de los secretarios generales de ambos sindicatos para el otoño son muy distintos. Estarán centrados prioritariamente en una campaña de protesta y movilización contra las empresas, por impedir la aplicación de 1.500 convenios colectivos, que bloquean las condiciones laborales de cerca de cuatro millones de trabajadores.

Toxo y Méndez dieron ayer una rueda de prensa conjunta para explicar su visión sobre cómo ha terminado el diálogo social, 24 horas después de que el presidente de la CEOE hiciera lo propio. Al igual que había ocurrido el día anterior con la cúpula de la confederación de empresarios, ambos hicieron gala de la unidad de acción que las dos centrales mayoritarias mantienen desde hace años. No obstante, fuentes de la negociación aseguran que los representantes de CC.?OO. han sido mucho más duros que sus compañeros de UGT.

Para Toxo, «ahora le toca al Gobierno tomar decisiones». A su juicio, la sociedad necesita «medidas de protección social, movilizar los escasos recursos disponibles para reactivar la economía y generar empleo a corto plazo, y la reforma del sector financiero para que los créditos vuelvan a fluir entre empresas y familias».

Méndez apuntó que el Ejecutivo «ha aportado una propuesta correcta con su visión sobre la crisis, cuyo origen no se encuentra en las normas laborales».

Influencia del PP

Los representantes sindicales dieron a grandes rasgos su versión sobre lo ocurrido en los últimos meses. Informaron de que los partícipes del diálogo limitaron voluntariamente en mayo el temario para centrarse en las cuestiones en las que podía haber acercamiento, conscientes de que todas las partes tenían que ceder para el acuerdo. La sorpresa fue, cuando en una reunión de junio, la CEOE volvió con sus propuestas maximalistas. Sobre la posibilidad de que en ese cambio influyera el almuerzo mantenido el mismo día del encuentro entre los dirigentes del Partido Popular y la cúpula de la patronal, Méndez respondió que «a veces una imagen vale más que mil palabras». «Se puede sacar una conclusión clara y sencilla hasta el punto de que la negociación se cambió y se retrasó. Estaba prevista por la mañana y pasó a la tarde», dijo.

Tanto Toxo como Méndez arremetieron contra la patronal. El líder de Comisiones Obreras acusó a la organización empresarial de «pretender conseguir la mejora de la competitividad sobre una reducción sustancial del coste del factor trabajo». Para su homólogo en UGT, «el objetivo de la CEOE era y es preservar las tasas de beneficio de las compañías a costa del empleo, de la Seguridad Social y del erario público». Y al unísono remarcaron que «en esas circunstancias el acuerdo era imposible».

Antes de la comparecencia de los sindicalistas, el responsable de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho también habló del tema. Sus declaraciones, en un desayuno del Foro Nueva Economía, vinieron a ratificar las realizadas el martes por el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, nada más conocer la postura de los empresarios. «Si no se produce un cambio en la actitud intransigente de la patronal veo complicado que se reanude la mesa de negociación», reiteró el ministro.