Ordóñez exige a cajas y bancos que reduzcan sus beneficios al mínimo

ECONOMÍA

Feijoo cree que las firmas gallegas están «moi interesadas» en el plan de ayudas estatal que incentiva las fusiones

21 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El Banco de España está marcando el paso de forma férrea a las entidades financieras. Y no solo para que reduzcan sus gastos generales y el número de oficinas, dos de los mensajes que manda con más regularidad el supervisor bancario. La institución que dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez ha ordenado a cajas y bancos que reduzcan de forma drástica sus beneficios y que la mayor cantidad posible de ganancias se destine a provisiones, es decir, a cubrir insolvencias, morosidades y fallidos.

«No es que se llegue a beneficio cero, pero se apremia a que las ganancias sean lo más ajustadas posibles y que el resto vaya al colchón de las provisiones», apuntan fuentes del sector. El primer mensaje lo lanzó el pasado otoño el Banco de España por dos motivos. Uno es económico, por la crisis, para que se destinasen más fondos a las provisiones. El otro fin es social, por las repercusiones que tendría entre la población presentar ganancias récord. Se siguió a medias esa recomendación: en el 2008 el resultado de los cinco grandes bancos españoles superó los 16.000 millones. Pero tampoco ha surtido mucho efecto en los tres primeros meses del año. Entre enero y marzo bancos y cajas de España se anotaron en conjunto un beneficio de 6.000 millones de euros, un 23% menos que en el arranque del 2008, pero aun así el tercer mejor dato de la historia.

Oficialmente, no hay comunicación oficial alguna del Banco de España, pero oficiosamente la exigencia del equipo de Fernández Ordóñez llega a tal punto que a algunas entidades ya les ha marcado cuánto han de ganar y cuánto destinar a ese colchón ante el futuro. Y esa medida la ha repetido el Banco de España recientemente también para recordar que la modificación del sistema de provisiones -que alivia las cantidades que han de destinar cajas y bancos para cubrir impagos por pisos ya acabados- ha de servir para reforzar precisamente la hucha, no para obtener más ganancias.

El objetivo último de estas exigencias es propiciar unas entidades financieras más solventes y mejor preparadas.

Caja Sur ya con Unicaja

La medida está dirigida por igual a cajas y a bancos, según las fuentes consultadas. Pero a las primeras, además, les permitirá ganar en fortaleza para afrontar el baile de fusiones que se aventura. Hay ya cinco operaciones avanzadas y anunciadas públicamente (dos en Cataluña, dos en Castilla y León y otra en Andalucía) y otras que podrían acelerarse en las próximas semanas. Ayer mismo se acordó la unión de Caja Sur con Unicaja -que acaba de absorber Caja Jaen-, lo que creará la séptima entidad española por activos (ver gráfico), justo por delante de Caixa Galicia (46.000 millones en abril).

Todos los casos, en esta fase, coinciden en ser operaciones internas, es decir, entre firmas que están en una misma comunidad. En Galicia, sin embargo, el Gobierno autonómico mantiene una cierta distancia, una prudencia que no ha mudado pese a que la semana pasada el líder del PP, partido que gobierna en la Xunta, desaconsejó la unión de Caixa Galicia y Caixanova porque supondría cerrar «un porrón» de sucursales y despidos, detalló Mariano Rajoy, quien mostró su predilección por las fusiones interregionales.

Esa tesis, la de las uniones entre firmas de diferentes comunidades, es mayoritaria dentro del PP, pero en Galicia no ha tenido reflejo. «Non hai nada. Se faga o que se faga, os primeiros que o saberán serán os axentes sociais e políticos, así como as propias caixas implicadas, calquera cousa que se diga nestes momentos é unha especulación, actuaremos cando teñamos a información do Banco de España, calquera cousa que se faga será de forma seria, rigorosa e sen improvisar, e sempre baixo a premisa do interese supremo de Galicia», dijo ayer en A Coruña Alberto Núñez Feijoo cuando se le preguntó qué le parecería una unión de alguna caja gallega con otra de fuera.

El presidente gallego, sin embargo, dejó entrever que Caixa Galicia y Caixanova acudirán al fondo público de ayuda a la banca (el FROB), aprobado en junio por el Gobierno. «Nestes momentos hai un fondo de 90.000 millóns no que supoño que as caixas galegas estarán moi interesadas», citó. Ese fondo está pensado para incentivar las fusiones entre entidades, aunque no especifica si intracomunitarias o extracomunitarias.