El Banco de España constata que la crisis avanza a un ritmo menos intenso

Elisa García

ECONOMÍA

04 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los indicadores referidos al segundo trimestre del año apuntan a «una prolongación de las tendencias contractivas de la economía», aunque constatan que el deterioro se produce a «un ritmo menos intenso». Prueba de esta percepción es que el consumo privado se ralentiza «en su pauta de descenso» y el ajuste del mercado laboral «se modera». La radiografía sobre el pasado reciente, presente y futuro de la economía española figura en el último boletín de la entidad, publicado ayer, documento en el que la entidad se separa algo de sus negras y dramáticas perspectivas.

El Banco de España también tuvo su protagonismo en el Consejo de Ministros. El Gabinete, en su reunión habitual de los viernes, aprobó el balance y las cuentas correspondientes al ejercicio 2008. Entonces, el beneficio neto de la institución llegó a 2.090,19 millones de euros una vez deducida la dotación de 21,1 millones destinada al fondo de atenciones benéfico-sociales. La distribución de ese saldo positivo consistió en el ingreso de 1.881,1 millones en el Tesoro Público. Los restantes 209,1 millones tuvieron el mismo destino, pero con aplicación al Presupuesto de Ingreso del Estado.

La entidad emisora, presidida por Miguel Ángel Fernández Ordóñez, aborda en su extenso informe la situación del sector financiero privado y asegura que es preciso su «redimensionamiento» para aprovechar sinergias. Advierte a cajas y bancos que deben adaptarse al actual panorama económico y les recuerda que la capacidad de expansión del negocio «está limitada». En consecuencia, «deberán racionalizar las estructuras actuales y la contención de gastos de personal y administrativos, facilitando la reducción de costes de transformación».

Peligros

Valora que el sistema financiero español haya logrado resistir la primera embestida de la crisis y alerta sobre nuevos peligros que acechan, por lo tanto recomienda estudiar y aplicar nuevas medidas que palíen los negativos efectos. Igualmente alerta de que el deterioro del entorno macroeconómico ha provocado un rápido incremento de los activos dudosos y ha generado mayores dificultades para conseguir financiación.

Como era de esperar los tenues vestigios positivos detectados no impidieron que el beneficio neto de las empresas no financieras cayera el 21,5% en el primer trimestre del año, retroceso mucho más acentuado que el contabilizado en el mismo período del 2008, cuando la reducción se quedó en el 4,5%. Mientras tanto, la actividad disminuyó un 13% frente al incremento del 2,3% registrado un año antes. Esta negativa evolución afectó a todos los sectores, pero de manera más intensa a la industria y al comercio, directamente influidos por el comportamiento del consumo y la inversión.