«Es imposible competir con los precios que llegan de fuera, y ese puede ser el principio del fin»
ECONOMÍA
El Ministerio de Medio Rural, con datos del 2009, calcula que los ganaderos están cobrando entre 33 y 36 céntimos por litro. Cuando sale de las industrias que tratan la leche y la envasan, el producto eleva su caché hasta los 60 céntimos. Y el consumidor paga finalmente en el supermercado entre 70 y 75.
Las cadenas de distribución juegan con sus márgenes y rebajan el precio final hasta 65 céntimos porque usan la leche como un «producto reclamo» para fidelizar a sus clientes.
Pero hay establecimientos en el Levante que venden a 45 céntimos el litro de leche de importación, algo que no es posible aquí, salvo que se pague al productor por debajo de 20 céntimos. «Es imposible competir con los precios de fuera, y ese puede ser el principio del fin», comenta desde Galicia el director de Feiraco.