El sector del metal de la provincia de Pontevedra fue convocado ayer para otra huelga de 48 horas los próximos miércoles y jueves, días 3 y 4 de junio, tras haber fracasado una nueva ronda de negociaciones entre sindicatos y patronal, a pesar de que parecía que ya acariciaban un acuerdo, y que contaban en esta ocasión con mediadores de lujo, como el presidente del Consello Galego de Relacións Laborais, Demetrio Fernández; el director territorial de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, Carlos Domenech, y el jefe de la Inspección de Trabajo en la provincia de Pontevedra, José María Casas de Ron. UGT, CC.?OO. y CIG presentaron ayer por la tarde el preaviso de huelga después de que las negociaciones mantenidas por la mañana hubiesen fracasado.
De nuevo, las diferencias en el incremento salarial para este año y el 2010 propuesto por ambas partes sigue siendo el principal escollo para alcanzar un acuerdo. Mientras los empresarios ofrecen el IPC del año 2008 más medio punto o unas décimas más para este año, y el IPC más 0,5 para el 2010, los sindicatos esperan un aumento «coherente», por encima del 3% en términos globales.
Ayer y hoy los mediadores de la Xunta se reunieron por separado con las partes implicadas. Los empresarios eran recibidos en la planta segunda del edificio administrativo de la Xunta en Vigo, mientras que los sindicalistas estaban en la cuarta. Los mediadores decidieron establecer esta fórmula de negociación por turnos -unas veces con la patronal y otras con los sindicatos- tras la reanudación de la negociación a principios de esta semana y parecía que la fórmula comenzaba a dar resultados positivos. Ni los sindicatos conocían la capacidad de movimiento de la patronal ni al contrario, ya que existía confidencialidad absoluta por parte de los mediadores antes de aproximar posturas.
Pero, a última hora de la mañana de ayer, el jefe de Inspección de Traballo, José María Casas de Ron, ya informaba de que la mediación de la Xunta en el conflicto del metal «ha quedado suspendida temporalmente, pese a los pequeños avances de estos días». Aunque sin reconocerlo abiertamente, de sus palabras se deducía que las negociaciones se habían roto y que, incluso, los mediadores habían decidido no regresar a la mesa de diálogo. Los sindicatos anunciaron media hora después que convocaban dos nuevas jornadas de huelga en el sector para la próxima semana. De esta forma, la negociación se vuelve a bloquear, tras los acuerdos alcanzados en la duración del convenio aunque queda supeditada a una nueva convocatoria de reunión en las próximas horas.