El PP considera «desproporcionada» e «inquisitorial» la respuesta que el Gobierno ha dado al gobernador del Banco de España. El portavoz de los populares en el órgano parlamentario que revisa el Pacto de Toledo, Tomás Burgos, afirma que es el Ejecutivo quien tiene la obligación de «estimular un debate necesario en la sociedad española» para dar sostenibilidad al sistema de pensiones, pero lo que ha conseguido con esta polémica «absurda» es «llevar la intranquilidad a millones de españoles».
Burgos sostiene que hay que introducir cambios en el Pacto de Toledo, cuya última revisión data del 2003, que garanticen el futuro del sistema y que «devuelvan la tranquilidad a los ciudadanos». Afirma que es «imposible» que se sostenga hoy el mismo discurso que hace un año sobre el horizonte de seguridad de las pensiones, que Corbacho fijó en el 2025. «Las condiciones económicas, desgraciadamente, han cambiado y tienen que asumirlo. Negarlo es pervertir el debate necesario para acometer cambios», añade el parlamentario.
Con respecto a ellos, Burgos se muestra contundente: no pueden quedarse en «meros retoques, hay que ir a una reforma de calado y ya». Explica que otros expertos que han pasado por la comisión del Pacto de Toledo se han mostrado coincidentes con las propuestas del Banco de España, especialmente en la necesidad de «frenar las prejubilaciones e ir hacia los 65 años como edad real», en incentivar la prolongación «voluntaria» de la vida laboral y en computar toda esta, y no los últimos quince años, para calcular la cuantía que percibirán.
A la pregunta de si corren peligro las pensiones, contesta que «no», e insiste en que lo importante no es que el superávit de la Seguridad Social se esté evaporando, sino si ese déficit será temporal o se hará crónico. «Los ciudadanos pueden estar razonablemente tranquilos, pero eso debe llevarles a exigir que se tomen las medidas que son imprescindibles para adaptar progresivamente el sistema a la nueva realidad: muchos más jubilados».