Comisiones Obreras (CC.OO.) y Unión General de Trabajadores (UGT) rompieron ayer la negociación de los convenios que mantenían con la patronal, contra la que cargaron. La acusaron de plantear en el marco del diálogo social unas propuestas «inasumibles». A juicio de los sindicatos, algunas de las pretensiones de los patronos «arruinarían el sistema público de pensiones» al tiempo que no servirían sino para ahondar la crisis, al «deprimir aún más el consumo».
CC.OO. y UGT lanzaron afiladas críticas a CEOE y Cepyme, entre las que sugirieron cierta falta de entendimiento, y escenificaron la ruptura de las negociaciones para la renovación del Acuerdo Interconfederal para la Negociación Colectiva (ANC), el denominado pacto guía de los convenios. Aun así, dejaron la puerta abierta al diálogo en un futuro inmediato, y mostraron sus reservas sobre alguna de las últimas medidas aprobadas de forma unilateral por el Gobierno para dinamizar la economía y el empleo, y que esperan limar en su desarrollo parlamentario.
Esta es la primera ocasión en que no se renueva el ANC desde su nacimiento, en el 2002. Un botón de muestra del clima de enfrentamiento entre sindicatos y patronal, que con la crisis de por medio ha elevado el distanciamiento a cotas inéditas en los últimos años. Los secretarios generales de CC.OO., Ignacio Fernández Toxo, y de UGT, Cándido Méndez, comparecieron juntos para asegurar que las desavenencias sobre los salarios que pactar para este año no han sido realmente la causa del divorcio con la patronal. Y explicaron que en realidad han sido las posturas maximalistas de los empresarios, y sus pretensiones de rebajas de las cotizaciones y de abaratamiento del despido, entre otras, las que han dado al traste tanto con el diálogo social como con el ANC.
Ignacio Fernández Toxo apun tó que la pretensión de los empresarios de rebajar tres puntos sus cotizaciones a la Seguridad Social tendrían un coste de 11.000 millones de euros, lo que en cuatro años convertiría la hucha de las pensiones en un agujero de 9.000 millones «y en diez años arruinaría el sistema» de protección al desempleo.
Entre los puntos principales en los que se enconó la negociación figura el incremento salarial, que como mínimo, a juicio de los sindicatos, debiera ser del 2%, como hasta ahora y en línea con la inflación. Sin embargo, la patronal discrepa con contundencia de esta propuesta por cuanto el IPC se situará por debajo de ese porcentaje, y por tanto, a su juicio, debieran negociarse subidas de los salarios acordes con la realidad de los precios.
A partir de ahora la negociación pasará al ámbito de los convenios colectivos.