El fabricante de coches nórdico, filial de General Motors, se declara en suspensión de pagos.
21 feb 2009 . Actualizado a las 00:22 h.El fabricante sueco de automóviles Saab, filial del grupo estadounidense General Motors, ha presentado la declaración de insolvencia ante su práctica quiebra, aunque continuará por ahora con la producción de vehículos, anunció hoy el consejo de control de la firma.
Fuentes de Saab, fabricante de automóviles de gama alta, señalaron que la supervivencia del segundo fabricante sueco de automóviles tras Volvo podría estar en su unión al fabricante alemán Opel, filial igualmente de General Motors y también en situación crítica.
La iniciativa se produce después de que su casa madre, la estadounidense General Motors (GM), también sumida en una crisis sin precedentes, advirtiera de que Saab podría acogerse a la ley de quiebras «este mes» a menos que el gobierno sueco acudiera en su ayuda, lo que Estocolmo rechazó. La reestructuración de Saab garantizaría la supervivencia de algunas de sus divisiones y permitiría a algunos de sus proveedores recuperar parte de su dinero. General Motors indicó en un comunicado que la solicitud de quedar bajo administración judicial tiene por objetivo crear «una entidad completamente independiente» que atraiga a los inversores. La reorganización de Saab se basaría en un proceso legal liderado por un administrador independiente designado por el tribunal, que trabajaría conjuntamente con el equipo de dirección del constructor, según GM.
Si el tribunal acepta la petición, la administración judicial será ejecutada durante tres meses y «requerirá un fondo independiente para tener éxito», según GM.
El Gobierno de Suecia reiteró esta semana su rechazo a la nacionalización del fabricante de automóviles Saab para evitar su quiebra, pese al riesgo de desaparición de la marca, que busca comprador desde hace un año. La ministra sueca de Industria, Maud Olofsson, señaló que su Gobierno estaría dispuesto a avalar un eventual crédito del Banco Europeo de Inversiones para intentar salvar a Saab, pero descartó la compra del fabricante sueco u otro tipo de ayudas reclamadas también por General Motors. «El Gobierno ha cerrado la puerta a la posibilidad de adquirir fábricas de automóviles. No es nuestro plan ni nuestra estrategia de negocio, y creemos que no sería una alternativa realista», declaró la ministra.
Además, la titular sueca de Industria afirmó que se siente «muy decepcionada» con GM y criticó duramente la manera como el mayor grupo mundial de automoción pretende deshacerse de Saab después de dos décadas como propietario mayoritario. «No han tomado ninguna responsabilidad como dueños de Saab y ahora pretenden trasladar esa responsabilidad a los contribuyentes suecos», declaró Olofsson.
Saab, que el pasado año produjo unos 94.000 vehículos, da empleo a unos 4.100 trabajadores en Suecia, la gran mayoría en la fábrica de Trollhättan, al suroeste del país.