España apenas aporta el 0,29% del total de la inversión extranjera que recibe la economía más emergente del mundo
26 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La fuerte crisis económica ha acentuado un mal endémico de España: su escaso peso inversor en las economías emergentes de Asia. Un problema que se intensifica aún más en algunas comunidades, como es el caso gallego. Según los últimos datos hechos públicos por el Ministerio de Industria, Galicia es una de las once comunidades autónomas en la que sus empresas no han desembolsado ni un solo euro de inversión directa entre enero y septiembre del 2008 -falta por cerrar el último trimestre del año- en los dos mercados emergentes más grandes del continente: China y la India. El dato, que muestra el declive del tejido empresarial en un año de crisis, confirma que la comunidad queda muy rezagada en la conquista de dos de los mercados que más oportunidades ofrecen por su constante crecimiento.
Entre los años 2000 y 2007 Galicia apenas aportó el 2% de toda la inversión española en China. A esto hay que añadir otra cifra que empeora relativamente el balance: el peso inversor del conjunto del Estado en este gigante asiático es raquítico en comparación con los desembolsos de países como Francia o Alemania.
La subdirectora de la Agencia para la Promoción de Inversiones de China (CIPA), Zhang Yingxin, informó recientemente de que, en todo el año 2007, el desembolso español ascendió a 135 millones de euros, apenas el 0,29% del total de la inversión extranjera directa que recibió el país.
Las previsiones para el 2008 apuntaban a una mejora. Tanto que la consultora Interchina Consulting estimaba que España invertiría el pasado ejercicio hasta 520 millones, pero la brusca desaceleración económica hizo añicos todos los pronósticos. Entre enero y septiembre del 2008 -último dato disponible que ofrece el Ministerio de Industria- solo se han logrado 43,9 millones, diez veces menos de lo previsto. De hecho, el estudio de Interchina Consulting asegura que entre seis y ocho multinacionales españolas estaban preparando su desembarco en China, pero nada de eso ha ocurrido.
En el desplome inversor de Galicia y de España en las economías más grandes de Asia no solo ha influido la crisis. De hecho, empresas allí asentadas, como la gallega Eurolatón, consideran que, a diferencia de otros países, tanto la comunidad gallega como el Estado español han llegado tarde a China. Ahora hay allí poco más de una veintena de firmas de capital gallego y menos de medio millar españolas. Estos negocios advierten de que las reglas del juego han cambiado. Sobre todo en el precio del suelo, que se ha encarecido en algunas zonas hasta un 120% en un par de años. «La inversión mínima que se requiere se sitúa entre los 2,5 y los 3 millones de euros, algo impensable cuando nosotros desembarcamos», precisan desde Eurolatón.
Quien sí aprovechó la época de bonanza inversora, cuando los costes eran menores, fue Alemania. Según la información que suministra la oficina estadística de la UE, Eurostat, solo este país acaparó el 40% del dinero que Europa destinó a iniciativas empresariales e industriales en China durante el año 2006. España, en ese ejercicio, apenas representó el 3%.
En el Gobierno gallego aseguran que la presencia de Galicia en el exterior no solo debe circunscribirse a los dos gigantes, como son China y la India, sino al conjunto del continente asiático. Entre enero y septiembre del 2008, la comunidad gallega hizo inversiones en Asia y Oceanía por valor de 13,04 millones de euros. Después de Cataluña y de Madrid, es la comunidad que más dinero ha invertido. Pero los expertos siguen advirtiendo que se trata de una cantidad raquítica. De hecho, en los tres primeros trimestres del 2008, las empresas gallegas invirtieron fuera 377,6 millones, cantidad muy inferior a la registrada en el mismo período del año anterior: mil millones de euros.
Los economistas especializados en mercados orientales consideran que la autonomía gallega debería abrir aún más sus horizontes en Asia, después de haber llegado tarde a China y a la India. Según los informes que manejan las cámaras, Tailandia, Vietnam, la India y Corea del Sur son actualmente países atractivos para algunas inversiones gallegas.
Galicia tiene ahora en marcha un plan de competitividad -aprobado el pasado verano con el respaldo de la Xunta, la CEG y los sindicatos CC.?OO. y UGT- que, para algunos expertos, pasa de puntillas por alguno de los aspectos clave para asegurar la competitividad futura de la economía gallega. Se trata de la búsqueda de mercados emergentes para conquistar nuevos espacios y para priorizar aquellas actividades más dinámicas y con mayor demanda, como el textil, el naval o la automoción.