El temor al paro se apodera de las plantillas y hace caer el absentismo

ECONOMÍA

18 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El paro engorda las listas de las oficinas a velocidad de vértigo. Esa gran cola, como si de una serpiente venenosa se tratara, ha desatado el miedo de la ciudadanía. El último dato hecho público por el Gobierno central -una previsión de paro este año del 16%, con 600.000 nuevos desempleados este ejercicio, y en Galicia con un crecimiento interanual del 22,5%- ha acrecentado aún más los temores. Más de siete de cada diez españoles, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), sitúan el paro como el principal problema económico. Y esa preocupación ha alcanzado cotas históricas. En esta comunidad también tiene su reflejo: la confianza del consumidor que mide el Instituto Galego de Estadística (IGE) sobre la evolución del mercado laboral ha caído más de 20 puntos el último año hasta situarse en el peor nivel de la serie histórica.

Pero el miedo a perder el empleo tiene también otro efecto: se reduce las faltas al trabajo. La desaceleración del absentismo en toda España se revela en que se ha pasado de las 32,5 horas perdidas de media en el primer semestre del 2007 a las 32,4 en el mismo período del 2008, según la Encuesta de Coyuntura Laboral del Ministerio de Trabajo. En relación con el tiempo medio de trabajo, las faltas de asistencia suponen ahora el 3,83% frente al 3,87% de junio del 2007.

El principal problema es que los datos del Gobierno central no permiten discriminar las distintas causas que se esconden tras las horas no trabajadas por razones ocasionales (descontados festivos y vacaciones), como recuerda Maica Bouza, economista y responsable del gabinete técnico de CC.?OO. en Galicia. Pese a todo, los empresarios gallegos consultados advierten que ha bajado el absentismo.

Menos productividad

«Se nota un poco más que hay menos ausencias por causas injustificadas», dice el empresario Lorenzo Rodríguez. En España, el absentismo laboral afecta al 6% de las plantillas y en ciertos sectores puede llegar al 10%; mientras, la media europea se sitúa en el 3%. José Antonio Neira Cortés, asesor jurídico de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), presentó en la patronal un informe durante unas jornadas en el que se aseguraba que la comunidad gallega lideraba la duración media de las bajas por incapacidad laboral.

El temor a perder el empleo tiene otra cara negativa: el descenso de la productividad, algo en lo que España también está a la cola. «Puede creerse que el miedo al desempleo hace que la gente trabaje más, pero se encuentra más distraída y más desorientada, y eso afecta al rendimiento indudablemente; también puede darse el caso de que se dispersen buscando un trabajo más seguro en otro lado», precisan en una consultoría de recursos humanos que prefiere omitir su nombre.

El miedo a ir al paro tiene hasta su faceta emocional. A finales del 2008, cuando ya se sentían con dureza los efectos de la crisis, Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid, aprovechó este problema para criticar las intervenciones de los Gobiernos y defender recetas liberales. «El miedo de los ciudadanos ante la pérdida de su trabajo puede llevarles a olvidarse hasta de su libertad, y a seguir a líderes populistas y liberticidas: ha ocurrido en el pasado y puede repetirse», espetó.

El trauma de engrosar las listas del desempleo también ha disparado las visitas al psicólogo, confirman los profesionales gallegos. María Jesús Álava, autora del libro Trabajar sin sufrir , cifra en un 50% el aumento en dos años de las consultas por este motivo. Según un informe elaborado por esta profesional, el empleo está detrás de la mayoría de los conflictos por los que los pacientes acuden a consulta. Aunque la terapia de pareja es una de las principales causas por la que se acuden a tratamiento, el 53,5% de estos conflictos tienen su origen en el trabajo.