Zapatero advierte de que «no valen paños calientes» frente a la crisis

Agencias

ECONOMÍA

Asegura que España seguirá adoptando medidas y anuncia que facilitará la financiación a las pymes

10 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, advirtió ayer en La Palmas de que «no valen paños calientes» contra la crisis, y apostó por una reforma a fondo del orden financiero mundial, con una respuesta «concertada, fuerte y determinada» desde la UE y toda la comunidad internacional.

Durante la clausura del undécimo congreso regional del PSOE de Canarias, Zapatero anunció que el Gobierno adoptará nuevas medidas en favor de las pequeñas y medianas empresas, mediante actuaciones que promuevan su capacidad de crédito y de financiación. «Muy consciente» de los problemas de las pymes, el jefe del Ejecutivo prometió «una acción fuerte», que ayude a su actividad económica y que permita mantener sus empleos.

Y lo va a hacer convencido de que la sociedad, las empresas y los trabajadores españoles, así como sus representantes, «están a la altura de las circunstancias» y van a ser capaces de compartir el esfuerzo que hay que hacer para salir «cuando antes de la crisis». «Seguiremos tomando medidas», insistió, argumentando que las cuentas públicas lo permiten porque el país tiene una deuda 20 puntos por debajo de la medida europea. Con una «plena confianza» en España y en sus capacidades, Zapatero garantizó que la economía se recuperará «antes de lo que algunos vaticinan».

En su opinión, las respuestas necesarias para que España salga del bache dependen en gran medida de que el conjunto de la UE y de la comunidad internacional sean capaces de poner rumbo hacia una economía más productiva, justa y solidaria.

El presidente iniciará hoy la ronda de contactos para preparar la cumbre de Washington. Los agentes sociales serán los primeros en visitar la Moncloa y ofrecer su punto de vista.

Por su parte, el líder del PP, Mariano Rajoy, se felicitó ayer en Zaragoza por la presencia de España en la cumbre, y con su habitual ironía recordó a Zapatero que su presencia en ella ha llegado de la mano de George W. Bush y Nicolas Sarkozy, y no por la mediación de Evo Morales, Fidel Casto o Hugo Chávez. «Tiene gracia», apostilló. Rajoy reclamó para la posición española en la reunión una defensa de la regulación y la supervisión «sin olvidar la libertad empresarial» y una apuesta por «los valores», que permita alejar al sistema de la codicia.

Economía real

El líder de la oposición advirtió, no obstante, al jefe del Ejecutivo que España sufre su propia crisis y que su obligación es enfrentarla y solucionar los problemas de la economía real, «de las familias y las pequeñas y medianas empresas, que son las que crean bienestar, trabajo y riqueza». «Es muy importante estar en Washington, pero allí no va a resolver nuestros problemas», afirmó. Rajoy insistió en la necesidad de rebajar los impuestos a familias, pymes y autónomos. Algo, dijo, que el Gobierno de Aznar ya hizo a su llegada al poder en 1996 «con una herencia socialista que dejó la tasa de paro en el 22,4%, el déficit en el 6% y los tipos en el 11%».