El sector financiero dice que es para evitar la pérdida de control sobre la deuda antes de que avancen los concursos
12 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La fuerte crisis inmobiliaria que azota al mercado español ha empujado a las entidades financieras a entrar de lleno en un negocio que no es el suyo: la construcción y venta de viviendas. La quiebra de las promotoras, que ahogadas por las deudas no pueden afrontar los pagos a los contratistas, tuvo en Martinsa su expresión más violenta, pero no ha sido el único caso.
Con el fin de evitar la pérdida de control sobre la cantidad prestada una vez que avancen los concursos de acreedores, las entidades se han lanzado a canjear lo adeudado por activos. En unos casos es suelo y en otros viviendas a medio terminar o ya concluidas.
Banesto fue la entidad pionera en esta línea y lo hizo precisamente para evitar un batacazo de la promotora Reyal. La entidad liderada por Ana Patricia Botín constituyó Promodemus el pasado verano (51% Banesto y 49% Reyal) para comercializar las promociones de la inmobiliaria. Entre las operaciones ya escrituradas y las formalizadas en los últimos meses, el banco es propietario de unos 500 pisos, que tendrá que colocar en el mercado.
Pero la fuerte crisis promotora ha afectado de lleno a las cajas, que se han embarcado en operaciones de un mayor riesgo inmobiliario. Por ejemplo, Caixa Catalunya ha asumido promociones y terrenos de Fbex por valor de unos 100 millones de euros.
En lo que concierne a las entidades gallegas, el Banco Pastor se ha quedado con una promoción y una finca en Vilafranca del Penedés que pertenecía a Les Masies de Llavaneras, una pequeña y desconocida inmobiliaria catalana. Y no cerró esa operación precisamente por gusto. La entidad gallega asumió esos activos como cobro amistoso de un crédito hipotecario por valor de 6,5 millones de euros. Caixa Galicia también se ha visto afectada por la suspensión de pagos de dos firmas a las que había prestado dinero para levantar dos grandes promociones. Una es la vasca Urazca, que ejecutaba la urbanización de La Manjoya, en la provincia Oviedo, con 364 viviendas. Y la otra del Grupo Lábaro, que proyectaba levantar 156 pisos en Tenerife.
La mejor de las opciones
Ante la imposibilidad de abonar la deuda contraída con Caixa Galicia, ambas firmas han negociado con la entidad financiera la venta de sus activos para atender a sus obligaciones, con lo que la caja se queda con la propiedad del suelo y de algunos pisos ya construidos. Es decir, la entidad que dirige José Luis Méndez pasa a hacerse responsable de la finalización y entrega de 510 viviendas como consecuencia de la crisis. Desde Caixa Galicia sostienen que la compra de las promociones es la mejor alternativa en los supuestos de suspensiones de pagos porque se garantiza la continuidad de la actividad productiva y el mantenimiento de la carga de trabajo.
Preguntada al respecto, Caixanova niega estar en supuestos de esta índole. Y sobre la crisis, desde la entidad explican que «antes de llegar a una solución de este tipo consideramos que deberían agotarse todas las posibilidades para que sean las propias empresas las que finalicen las obras pendientes, pues ellas conocen el sector».
Caixanova apuesta por buscar planes que viabilicen los proyectos promotores. «Se puede colaborar con ellas en la búsqueda de socios de su mismo sector que puedan aportar el músculo necesario para la continuidad de su actividad, aportando la financiación necesaria para permitir que los proyectos resulten rentables», añaden.
Sin embargo, la realidad demuestra que estas propuestas no siempre son viables por la fuerte deuda que arrincona a las promotoras, incapaces de vender un piso.
Y la crisis no solo afecta a los pequeños: el endeudamiento de las inmobiliarias que cotizan en bolsa se eleva hasta los 31.000 millones de euros.