Aerolíneas Argentinas, que perdió cien millones de dólares desde el pasado enero, recibió hace un mes -tras infinitas reclamaciones al Gobierno argentino que cayeron en saco roto- aumentos en las tarifas y subsidios. Estas soluciones llegaron justo cuando se suponía que Marsans estaba dispuesta a vender el 35% de la compañía a un empresario argentino, Juan Carlos López Mena, que finalmente se retiró de la operación.
La nueva ofensiva comenzó el pasado viernes, cuando tres inspectores de la Secretaría de Transporte elaboraron un acta en las oficinas de las Aerolíneas Argentinas por «acefalia empresarial». Por su parte, el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, ratificó esta falta de liderazgo al comunicar que el director general de Aerolíneas, Enrique Meliá, regresó a España.
La firma está atravesando una situación crítica que la mantiene en el filo de la navaja, muy cerca de la suspensión de pagos, con un pasivo que ya supera los 255 millones de euros. En los últimos meses, los sueldos fueron abonados por préstamos del Banco Nación y hasta ayer no había pagado las nóminas de junio.
La semana pasada abonó las pagas extraordinarias, con un préstamo del Banco Galicia. Sin embargo, la compañía está al día con las cuotas correspondientes al alquiler de los aviones.