Solbes niega que el Gobierno esté aislado, pese a haber aprobado en solitario el techo de gasto para el 2009
ECONOMÍA
El pleno del Congreso de los Diputados aprobó ayer en solitario, por segunda vez tras ser rechazado por el Senado, el techo de gasto para el 2009. El resto de los grupos de la Cámara baja se dividieron entre el voto en contra -el PP, UPyD, Esquerra e IU- y la abstención de CiU y PNV.
Pese a este varapalo, el vicepresidente segundo y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, negó que el Ejecutivo esté aislado, y explicó la postura de CiU y PNV en la votación como un ejercicio de responsabilidad. «[La abstención] viene a decir traiga el presupuesto y con él ya negociaremos», apuntó.
En cualquier caso, y según confirmó el ministro, el incremento del 5% del gasto no financiero previsto por el Gobierno, hasta el límite de los 160.158 millones de euros, es «la opción adecuada» para comenzar a elaborar las cuentas del próximo ejercicio, dada la «profunda» desaceleración que sufre en estos momentos la economía del país.
Igualmente, Solbes destacó la «disciplina presupuestaria» del Ejecutivo, que se refleja en el techo de gasto y que tiene como objetivo permitir que actúen los estabilizadores automáticos para encajar del mejor modo posible el ajuste económico.
«El Gobierno presenta el objetivo que corresponde a la situación actual, combinando el rigor presupuestario con el margen de maniobra», insistió el vicepresidente económico, para reconocer luego que es «posible» que el techo de gasto, elaborado a partir del cuadro macroeconómico del que se disponía en aquel momento, pudiera quedar «algo desfasado», por la evolución posterior de la coyuntura.
El portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, se refirió a la intervención del ministro como «puro trámite y de política ficción», afirmando que se estaban votando unos presupuestos cimentados en unos cuadros macroeconómicos alejados de la realidad.
Por su parte, CiU acusó al Gobierno de hacer unas previsiones «optimistas y difíciles de conseguir», mientras que el PNV puso el acento en el cambio drástico del Ejecutivo en los últimos días en el análisis de la situación económica.
IU-ICV ratificó su negativa al objetivo de estabilidad presupuestaria y desde ERC señalaron que los datos macroeconómicos son «en exceso, conservadores y pusilánimes». El BNG reclamó unas cuentas que activen la economía y ayuden a los más perjudicados.