A excepción de los boniteros, los barcos saldrán a faenar de forma escalonada según lo pactado
25 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La flota de altura de Burela y Celeiro optó ayer por volver al mar, tras dejar la Plataforma en Defensa del Sector pesquero la decisión de retomar la actividad en manos de cada uno de los puertos. ¿Tiran la toalla? Ellos dicen que no. Según explicó Eugenio Regal, miembro de la plataforma, «é máis ben como fixeron os camioneiros, retomamos a actividade, pero igual dentro de 15 ou 20 días volvemos para a terra, e para algúns pode ser a volta definitiva». Solo el arrastre de litoral de Celeiro aguantará en puerto hasta la noche del domingo.
Poco más que rumores se conocían ayer en ambos puertos de lo acontecido en el Consejo de Ministros de Pesca europeo, aunque el sentir general tampoco era optimista. Así, vuelven al mar porque «a xente cansouse de esperar», aunque la flota, tanto nacional como abanderada, regresará a faenar de forma escalonada, tal y como se pactó en el calendario de movilizaciones. Los primeros que se harán al mar son los que retornaron a puerto en primer lugar, excepto los boniteros de Burela que ya comenzaban a salir esta misma madrugada. Precisamente, en la decisión que tomó Burela pesó la situación en que se encuentra esta flota, que ya lleva más de tres semanas de retraso en el inicio de la costera.
El sentido del paro
Sin haber obtenido esas soluciones estables que reclamaban, la pregunta que muchos se hacen es si el amarre de la flota -que en el caso de A Mariña de Lugo fue total casi hasta el final, incluido el cierre de todas las lonjas-, servirá de algo a un sector que demandaba a la Administración soluciones a una crisis que tiene para ellos tres vértices: el incremento del precio del combustible, el bajo precio del pescado en primera venta, y lo que consideran que es un «escaso control» de las importaciones.
A la espera de conocer las medidas que proponen las Administraciones, Regal afirmaba ayer que el paro «sobre todo sirveu para unir o sector, dende a baixura ata a altura, durante moito tempo». Desde la plataforma señalan además que sirvió para denunciar «unha situación sobre a que o sector tivo que facer de policía», en alusión a las visitas que realizaron a las áreas comerciales para controlar el pescado de importación a la venta. «¿Que vai pasar cos fraudes ó consumidor que detectamos? Nada. Sin embargo, o sector vai ter que facer fronte a máis inspeccións e, sobre todo, Celeiro e Burela, que fumos a punta de lanza» de una movilización que arrancó el pasado 30 de mayo.? El mensaje que de nuevo lanzaban ayer desde Burela y Celeiro es que, «si o peixe valera, o gasoil non sería unha preocupación», lamentando que la Administración «nos poña freno a nós, pero non ás importacións de peixe».
Regal añadía que «ao mellor» es el propio sector pesquero el que tiene que tomar medidas «para poder subsistir; igual hai que amarrar cinco meses para que as empresas sexan rendables outros seis, pero teñen que ser medidas que se adopten de maneira conxunta». En esta línea recordó el acuerdo que suscribieron Burela y Celeiro en 1991, consistente en «repartirse o mar democráticamente por liñas e limitar o número de aparellos, e que, ao contrario do que pasou noutros portos cos barcos do pincho, a nós permiteunos subsistir ata o de agora».