Ence está dispuesta a participar en solitario en el concurso eólico abierto por la Xunta, si en las próximas horas no llega a un acuerdo con el grupo de empresarios gallegos a los que ha propuesto constituir una nueva sociedad que se encargaría de trasladar la actual celulosa de Pontevedra y cerrar el ciclo productivo con una fábrica papelera.
Asociado a la petición de megavatios eólicos, el plan «B» del grupo presidido por Juan Luis Arregui incluiría un proyecto industrial abierto para desmantelar las instalaciones de Lourizán y abordar la creación de una papelera-pastera en Galicia.
Las negociaciones entre todas las partes seguían ayer abiertas, aunque fuentes de la Xunta de Galicia manifestaron por la tarde su confianza en que el pacto pueda materializarse antes de la medianoche de mañana, hora límite para optar al concurso eólico abierto por la Consellería de Industria.
Los futuros parques de aerogeneradores serían la compensación que recibiría el grupo empresarial dispuesto al desmantelamiento de Ence en Lourizán y su traslado a otro punto del norte gallego todavía sin concretar. Esta operación, que no se activaría en ningún caso antes del año 2011, incluiría la fabricación de papel y precisaría una inversión superior a los 500 millones de euros, además podría generar al menos medio millar de empleos directos. De este modo, la Xunta reduciría su apoyo inversor a los instrumentos e incentivos habituales para la creación de empresas.
Tanto el vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, como las consellerías de Industria (que dirige el nacionalista Fernando Blanco) y Economía (del socialista José Ramón Fernández Antonio), establecieron contactos en las últimas horas con los empresarios implicados en la operación.
Ayer se daba por hecho que en la hipotética alianza estarían presentes tanto el ex presidente de Fadesa, Manuel Jove, como el presidente del grupo San José, Jacinto Rey. La nueva sociedad, participada en un 55% por el grupo gallego y en otro 45% por Ence, podría dar también cabida al ex socio del grupo Añón y presidente de Nueva Cerámica, Epifanio Campo, y se especulaba incluso con la posibilidad de un cuarto socio relacionado con el sector del Metal.
En la propia Ence confían en que el acuerdo sea viable. De hecho, la posibilidad de acudir por libre al concurso eólico no sería más que un paso intermedio para ganar tiempo antes de configurar la nueva sociedad. Sin embargo, presentarse en solitario ocasionaría problemas de encaje en el proceso administrativo, ya que la potencia eólica tendría que adjudicarse a los accionistas solicitantes, y no podría servir para los posteriores socios de la fábrica papelera.
Fuentes próximas a las conversaciones informaron que uno de los puntos calientes es la decisión sobre la ubicación del futuro complejo de Ence en Galicia. La Xunta quiere que sean los empresarios quienes planteen una opción que el Gobierno autonómico valoraría y estudiaría desde el punto de vista medioambiental. Pero el Ejecutivo gallego no quiere asumir el coste político de señalar el emplazamiento de la futura papelera. En el entorno de los socios industriales, por contra, se ve con mejores ojos que exista un consenso previo entre la empresa y la Xunta a la hora de apostar por una localización precisa.