Tras noventa años de historia, el billete de avión en papel acaba de desaparecer en las aerolíneas integradas en la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) para, desde ayer, dejar paso al electrónico, una medida con la que las compañías se ahorrarán más de 2.000 millones y se evitará la tala de 50.000 árboles al año.
De la IATA son miembros 240 compañías, que representan el 94% del transporte aéreo internacional. La supresión del billete tradicional fue un objetivo que la IATA se marcó en el 2004, y que debió entrar en vigor el pasado enero, aunque fue necesario retrasarlo para que todas las compañías pudieran adaptarse. Pero no todas las aerolíneas han desechado el billete en papel: en Rusia el electrónico se considera ilegal y tampoco funciona en países de Oriente Medio.