El directivo de la firma automovilística estima que la introducción del bioetanol como un combustible alternativo es «un camino que hay que seguir sí o sí»
28 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Presidente y consejero delegado de Ford España, José Manuel Machado cree que el sector del automóvil está sufriendo una crisis en la que pesa, por un lado, el temor del consumidor y, por otro, el hecho de que los bancos hayan restringido la financiación al consumo.
-¿Cómo ve la situación, después de varios meses de caídas acumuladas en la matriculación de vehículos?
-Se está complicando. La caída en los últimos meses ha sido del 15% y en mayo las estimaciones que manejamos a pocos días de que finalice indican que va a superar el 25%, lo cual quiere decir que los clientes perciben una situación económica mala. Como consecuencia de ello, una venta tan emocional como es la del automóvil está bajando a cifras récord, que no hemos tenido desde el año 1992.
-¿Es un mal generalizado que afecta a todas las empresas?
-Hay diferencias. En nuestro caso, una caída del 4% casi se puede ver como un mantenimiento de cifras. Estamos bien: el nuevo Focus es líder; para el Kuba que ahora estamos lanzado tenemos más clientes interesados que coches vamos a vender en todo el año; a la vuelta del verano lanzaremos el nuevo Fiesta y más adelante el Ka. Será difícil, pero no tanto.
-¿Cuándo cree que tocará fondo esta crisis?
-Cuando la gente percibe que la situación económica es complicada, se retrae. Hay que pensar que en el 80 o el 90% de los casos, quien compra un coche ya tiene otro. Lo que hace es cambiarlo por otro mejor. Y si percibe un futuro incierto, poco claro, no lo compra, pues dejar de adquirirlo no significa que vayas a ir en burro, o andando. Dicho esto, una retraimiento sería normal, pero un 25% de caída es una barbaridad. Una cosa es que el mercado se retraiga un 10%, que sería razonable en un momento de nubarrones, pero una caída del 25% quiere decir que la gente está percibiendo una situación mucho peor de lo que los datos indican que es.
-O sea, que ha calado la sensación de crisis económica...
-La reacción de la gente está siendo muy virulenta. Yo creo que una caída del 25% no se justifica con la situación del país. Las dificultades para conseguir crédito están siendo otro elemento muy importante.
-¿Cree que si la banca aflojase a la hora de conceder créditos mejorarían las ventas?
-Sin duda. Tenemos más gente interesada en comprar de la que luego encuentra financiación. Pensemos que el 80% de los coches son financiados. Tan pronto desaparezcan los nubarrones y los bancos vuelvan a dar créditos al consumo, volverá la normalidad.
-¿Cuándo será eso?
-No veo que pueda pasar antes del verano. Con optimismo. Tampoco vemos que la banca vaya a incentivar las ventas.
-¿Peligra el empleo en el sector del automóvil?
-En Alemania, Rusia, o Francia, donde se incrementan las compras, la industria está exportando y, por tanto, en el capítulo de la fabricación no se vislumbran riesgos a corto plazo. Donde se está sufriendo una barbaridad es en la comercialización. En Ford, por ejemplo, el número que personas que trabaja en ventas es casi el doble de las que están en fábrica. Hay marcas que no podrán mantener sus ventas y ello tendrá un efecto negativo en el empleo.
-¿Ve a corto plazo remedio a la crisis de los combustibles?
-Los carburantes de origen fósil tienen fecha de caducidad y hemos de buscar alternativas: desde la tecnología más eficiente, al uso de combustibles de origen orgánico, como el etanol, o los coches eléctricos. Se trata de un camino que tenemos que seguir sí o sí.
-¿A pesar de todas las dudas que se han suscitado por el aumento del precio del cereal?
-El bioetanol ha empezado con fuerza en países como Brasil o Estados Unidos, que buscan la independencia energética con este tipo de carburante. Será un combustible alternativo importante. Esto no quiere decir que todos los coches vayan a usarlo, ni que todos los vehículos vayan a ser híbridos, pero irá a más. Si somos capaces de cultivar cereales sin afectar a su uso como alimento o conseguir etanol de segunda generación con vegetales que no afecten al consumo humano, empezará a ser una alternativa real.