El bipartito ha apostado por la vieja estrategia keynesiana de que es el sector público quien debe tirar de la economía en momentos de recesión. Primero fue el ala socialista del Gobierno gallego quien presentó una una iniciativa para licitar obra pública por valor de 1.575 millones. Sus socios de Gobierno nacionalistas anunciaron ayer un plan para dinamizar el rural y para que el campo, el eslabón más débil de la cadena -como afirmó Quintana-, haga frente a la desaceleración económica.
La iniciativa presentada por el vicepresidente de la Xunta y por Alfredo Suárez Canal, conselleiro de Medio Rural, tiene una dotación presupuestaria de 212,4 millones de euros y proyecta para este año más de 3.500 actuaciones en los 315 municipios gallegos, lo que supondrá una carga de trabajo para unas 5.000 personas. Las inversiones se plantean con un doble objetivo: acelerar la ejecución de obras públicas para contener el desempleo y movilizar recursos para fortalecer la iniciativa privada.
Los líderes nacionalistas explicaron en Santiago que una de las singularidades de esta iniciativa es que serán las pymes del rural las beneficiarias de la ejecución de los proyectos. El 75% del plan lo llevarán a cabo empresas o particulares con domicilio en las villas del campo. El programa se estructura en tres ámbitos de actuación. El forestal, que absorberá 75,5 millones de euros (infraestructuras, limpieza y repoblación del monte); las infraestructuras rurales, a las que se destinan 116,6 millones; y, por último, la dinamización del campo, donde hay una línea de ayudas para proyectos en 90 concellos, que está dotada con 20,1 millones y en la que se prevén 290 obras, la gran mayoría en fase de ejecución.
Precisamente, el propio Quintana explicó ayer que este plan para el campo huye de la retórica y la propaganda y tiene consignación presupuestaria, lo que evidencia que una parte de las iniciativas estaban ya previstas; por ahora se desconoce qué porcentaje de los 212,4 millones de euros se corresponde con inyecciones de recursos añadidas. Quintana insistió en que, ante el proceso de ralentización en los ritmos de crecimiento, «é o momento de anticipar respostas e de encarar con decisión o novo contexto».
Al término de la presentación del plan, el vicepresidente se refirió a la convulsa situación del sector lácteo e hizo un llamamiento a la unidad de productores, empresas y Administración para afrontar el problema en una posición de fuerza. Quintana también reconoció que la Xunta trabaja para la creación de un grupo lácteo de capital gallego, un objetivo del Gobierno. «Non decaeremos ata logralo», pronosticó.