«El Gobierno debe subir los precios de la energía; el petróleo barato se acabó»

Miguel Á. Rodríguez

ECONOMÍA

Marzo considera que la especulación internacional está alterando el mercado y cree imprescindible bajar la demanda mundial y aumentar la producción de oro negro

13 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Está considerado uno de los gurús energéticos españoles. Desde su cátedra en la Universidad de Barcelona, observa la crisis del petróleo como un camino sin vuelta atrás. A su juicio, los Gobiernos deben corregir el consumo energético con subidas de precios y los productores, adecuar los stocks a la realidad del mercado. Su pronóstico es que el crudo podría provocar un nuevo crac a corto plazo si las economías mundiales no regulan producción y demanda. Sobre las energías alternativas, Mariano Marzo cree que serán imprescindibles, pero que tardarán dos décadas en madurar. -¿Por qué sube el petróleo? -El departamento de Energía de Estados Unidos dice que por el elevado crecimiento económico mundial, que se traduce en un aumento del consumo del petróleo con nuevos actores como China y la India, además de los tradicionales, a los que hay que sumar los propios países productores, sobre todo los de Oriente Medio, que crecen en consumo a una velocidad de vértigo. También sube debido al escaso crecimiento del suministro por parte de los países que no pertenecen a la OPEP. Esta decidió no hace mucho elevarlo hasta los 500.000 barriles por día, pero es muy poco y yo creo que la decisión ha llegado muy tarde. Esta organización tiene muy poca capacidad ociosa de producción para hacer frente a imprevistos de tipo climatológico o geoestratégico. A todo esto hay que añadir que las reservas en los países de la OCDE están a niveles muy bajos, y que hay cuellos de botella en las refinerías a nivel mundial. -Eso dice EE.?UU. ¿Y usted? -Yo creo que tienen mucho que ver los riesgos geopolíticos y las preocupaciones sobre la disponibilidad de suministro de cara al futuro. La Agencia de la Energía ya nos ha dicho que hemos de ponernos las pilas porque corremos un riesgo de aquí al 2015 de sufrir un crac del petróleo. Y luego está el factor especulativo, con una débil coyuntura del dólar y los grandes fondos de inversión desviando dinero hacia el sector petrolífero. -¿Hasta cuándo durará esta escalada? -Tenemos que tener claro que el petróleo barato se ha acabado. Creo que se corregirán algo los precios actuales, pero subiremos tres escalones y bajaremos uno. No hay remedio -¿Cómo deben actuar los Gobiernos ante esta situación?? -Yo no recortaría impuestos, aunque gran parte del precio actual sean impuestos. Eso no reduciría el consumo. Ahora la debilidad del dólar frente al euro nos está dando un colchón importante. Pero no hay que tomar medidas que supongan un aumento del consumo. Tenemos un problema con el petróleo que afecta al transporte y, de rebote, a todos los productos básicos. Más allá de la coyuntura a cuatro años vista, hay que plantear alternativas al problema energético que tenemos. -¿Y cómo se modera el consumo de petróleo? -Incidiendo en los precios. Ya he dicho que el petróleo barato se acabó y el Gobierno debe subir los precios de la energía. Hay que repercutir en los precios el coste real de la energía. Aquí, por ejemplo, la tarifa eléctrica está subvencionada. Hay que repercutir esto, y también la incidencia medioambiental, y la investigación y el desarrollo. La receta es concienciar más y repercutir todos estos costes en los precios finales. Se trata de una decisión compleja desde el punto de vista político. Pero a mi entender es necesaria. -¿Ha encontrado usted algún Gobierno que se atreva con esta medida... -Ese es el problema. Todo se planifica a cuatro años y así no hay manera. -El petroleo sube y, con él, la inflación y los tipos de interés. La Bolsa debería bajar y, sin embargo, no lo ha hecho tanto ¿Cómo lo explica? -Hay un exceso de liquidez. Pero me cuesta analizar esta cuestión. La verdad es que ni yo mismo lo entiendo muy bien. -¿Si sube el petróleo, subirán todos los precios? -Esto es inevitable y se trata solo de una cuestión de tiempo. Hasta el punto de que una de las mayores sorpresas a las que estamos asistiendo es que no solo se está produciendo una repercusión en el transporte o la alimentación, sino también en el precio de los biocarburantes, que serían la teórica alternativa. Hasta ahora la economía ha aguantado. Pero nos movemos en una capa de hielo y no sabemos cuándo quebrará. Hay que planificar adecuadamente el modelo energético sobre la base de consumir menos petróleo. Ese es el único remedio de futuro.