La cuota láctea gallega vale tres veces menos desde la intervención del Estado

ECONOMÍA

09 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

En dos años la cuota láctea, principal activo patrimonial de muchas granjas gallegas, ha pasado de cotizarse a 0,50 euros por kilo en el plan de abandono del año 2005 a los 0,19 euros que se establecen actualmente como indemnización para quienes deseen abandonar la producción. La diferencia entre el valor actual y el que registraban estos cupos a finales de la campaña 2004-2005, último período en el que estaban permitidas las transacciones entre particulares, es todavía mayor y llega a alcanzar los 60 céntimos de diferencia por cada kilo. Con ello, en apenas tres ejercicios los productores gallegos han pasado de poseer derechos de producción por valor de 1.320 millones de euros a los poco más de 400 que suman en este momento.

Este hecho está provocando un profundo malestar entre los numerosos ganaderos que se vieron obligados a comprar cuota a precios que sobrepasaban en la mayoría de los casos los 50 céntimos y que ven como a día de hoy han perdido ya más de un tercio de lo invertido. «Xa sabemos que era necesario comprar máis cuota para axustar as nosas produccións ­-matiza el portavoz de un grupo de ganaderos coruñeses que comercializan en conjunto más de 15 millones de kilos anuales­- pero resulta inconcebible que algo polo que pagaches 130 pesetas hai tan sólo dos anos, agora apenas se poida vender por 30».

Este productor apunta al hecho de que una explotación con una cuota de 130 toneladas similar a la media gallega percibirá en el nuevo plan a abandono 24.700 euros, 40.000 euros menos que hace tan solo dos años y una cifra sensiblemente inferior a la que tuvo que desembolsar para su adquisición.

El precio establecido como indemnización en la orden que regula el programa de abandono de la producción láctea, publicada por el Ministerio de Agricultura el pasado miércoles, también suscita importantes críticas entre algunas organizaciones agrarias. Es el caso de Xóvenes Agricultores que no duda en calificarlo como de «insultante». El secretario general de organización de este sindicato, Francisco Bello Bello, apunta a la poca conveniencia de publicar el programa de abandono tras un año en el que el Ministerio no prestó el debido apoyo al sector. «É moi grave que o Ministerio veña de publica esta orde, logo un ano en Branco no que non houbo ni Plan lácteo, nin política sectorial, nin xestión gubernamental a prol dun colectivo desamparado como é o dos gandeiros». Este dirigente también critica el «plazo ridículo» de veinte días establecidos como máximo para la tramitación de los abandonos.

Más críticos todavía se muestran desde la Federación de Productores Lácteos (Feplac). Su secretario general, Manuel Bouzas, apunta a que con esta bajada de los precios pagados a las granjas que abandonen, el ministerio está apoyando la desaparición de las cuotas. «Esto é unha apropiación do diñeiro dos gandeiros en toda regla ­-precisa-. Están baixando os prezos cada ano co fin de que no 2015 non haxa que indemnizar a ninguén se ao final se suprime o actual sistema de cotas».

Una valoración positiva

Desde Unións Agrarias se valora positivamente la puesta en marcha del plan de abandono y con el de las cesiones temporales de cuota. Para el sindicato, la apertura de este plan constituía una necesidad imperiosa para los productores que, en la práctica, ya habían cesado en su actividad. Esta organización aprovecha para solicitar que la cantidad que se abandone no sea repartida en este momento sino que se traspase a la Reserva Nacional y sea distribuida de forma conjunta con la asignación procedente del aumento del 2% previsto por la Comisión Europea.

En este sentido todas las organizaciones coinciden en señalar como única forma lógica de reparto la que beneficie de forma especial a Galicia dado que la comunidad es el único territorio del país donde la producción de leche sigue creciendo.

Con la previsible desaparición de las cuotas en ocho años, muchos ganaderos sufrirán la paradoja de tener que seguir pagando los créditos solicitados en su día por un patrimonio que o bien ya no tendrán o que en el mejor de los casos tendrá un valor infinitamente menor que el que registraba en el momento de su compra. Durante los primeros días de abril de 2005, último período en el que estaban autorizadas las compra-ventas entre particulares, fueron muchos los productores que suscribieron créditos a más de quince años vista para sufragar el fuerte desembolso económico llevado a cabo para la adquisición de más derechos de producción. En este sentido, la problemática se extiende también a algunas entidades financieras que en su día aceptaron la propia cuota láctea como aval de las operaciones.