Un día sin un plato de pasta puede ser muy duro para los italianos. Y para evitar que eso llegue a pasar por no poder pagarlo las asociaciones de consumidores de toda Italia convocaron para ayer la primera huelga de la pasta. Con la abstinencia de este producto -tan básico o más que el pan para los españoles- , quieren protestar por el aumento de los precios, sobre todo de los productos alimentarios, y para pedir al Gobierno italiano que frene la subida del coste de la vida.
El presidente de una de las asociaciones convocantes, Carlo Pileri, explicó que la pasta había sido elegida como símbolo de la protesta por ser el plato típico italiano. «Es un sacrificio colectivo que pedimos a los italianos para subrayar la gravedad de la situación», comentó.
Según las asociaciones, solamente en el último año los precios de la pasta ha aumentado en un 22%; el del pan, un 17%; y el de la leche, un 7%. Y lo que consideran más grave es que los intermediarios son los responsables de subidas de un 12% en el pan y de un 20% en la pasta. «Es verdad que la harina se ha encarecido entre un 10 y un 13%, pero esto no justifica una subida del pan de hasta el 50%», explicaba ayer un convocante.
También los productos no alimentarios entraban dentro de la protesta, sobre todo los seguros, la gasolina, los transportes y los alquileres. Por ello quien no quería unirse a la huelga prescindiendo de la pasta, podía hacerlo evitando el desayuno en el bar, usando el transporte público o limitando el uso del teléfono. Según los convocantes, las familias italianas gastarán este año mil euros más de lo previsto para poder hacer frente a estos incrementos y por ello han pedido la reducción de un 5% de todos los precios y tarifas.
Y mientras el ministro de Justicia italiano, Clemente Mastella, secundaba la protesta popular, sus colegas de Desarrollo Económico y Agricultura se reunían con los representantes de la gran distribución para llegar a un acuerdo a fin de contener los precios dentro de la inflación, estimada para este año en un 1,7%.