Crespo evita debatir con el PSOE a causa de las octavillas de la piscina

O. P.

DEZA

Habla de una maniobra para pedir al ministro de Justicia que el fiscal lo cite a declarar por el párking, y Aller lo niega

26 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El alcalde de Lalín, José Crespo, utilizó la primera moción del PSOE tratada ayer -sobre las esculturas de Loriga y Aller- para dar a conocer al pleno su vendetta por el enfado que le causaron las octavillas distribuidas por los socialistas el fin de semana del Cocido: «O PP non entrará a debatir ningunha moción do PSOE mentres non se retracten públicamente deste erro que tiveron». Fue la conclusión de un largo parlamento del alcalde, en el que reiteró acusaciones a los socialistas de mala fe, de mentir a sabiendas sobre su gestión en la nueva piscina municipal y de ofrecer una mala imagen de Lalín en el día que la localidad reúne a más visitantes: «Non poden darme unha patada a min no cú dos lalinenses, enmerdando a festa de maior proxección».

La novedad que aportó Crespo en su discurso fue sorprendente: relacionó la presencia del ministro de Justicia, Francisco Caamaño, en el cocido de los socialistas mañana, con una maniobra apuntada en reuniones del PSOE lalinense para hablar con el ministro y que inste al fiscal a citarlo a declarar por el caso del párking Europa.

Aller negó la acusación -«non foi idea súa, senón dalguén bastante próximo a vostede», dijo Crespo- y defendió el derecho del PSOE a criticarle «porque creo que o está facendo soberanamente mal», sin que esas críticas supongan actuar contra los lalinenses; expuso su preocupación por las paranoias de Crespo -hace tiempo con Louro, ahora con una persecución judicial- y no solo no se retractó de las octavillas, sino que anunció iniciativas similares en el futuro. Y le espetó al alcalde: «Os panfletos eran anti-franquistas. O que era franquista eran os boletíns con fotos do dictador, como o boletín da alcaldía». Crespo replicó que tenía 13 años cuando murió Franco.

De las estatuas, apenas se habló: PSOE y BNG votaron a favor de devolverlas a su estado original; por su parte, el PP votó en contra de la moción.