Cuando se apagaron las luces del viejo pabellón de El Plantío, cerca de cincuenta aficionados del Obradoiro esperaban en la puerta. Les quedaba por delante un tortuoso viaje de más de seis horas, y el fresco de la noche burgalesa apretaba, pero ninguno de ellos quería marcharse sin despedirse de los jugadores.
Los aplausos le robaron el protagonismo a los cazadores de autógrafos, tan habituales en esos escenarios. «Vamos, arriba. El viernes resolvemos», gritaban unos. Moncho Fernández fue el último en aparecer. Todos los allí presentes formaron un pasillo improvisado para arropar al entrenador y mostrarle su cariño antes de que se subiera al autobús con el resto del equipo.
A las doce en punto, el chófer puso en marcha el motor del autocar de los aficionados. Bulfoni ejerció de capitán y se acercó para desear un buen viaje de vuelta y agradecer el desplazamiento en masa hasta Burgos.
De los doscientos simpatizantes que acudieron al partido, muchos lo hicieron por cuenta propia y otros tantos aprovecharon la Ascensión para disfrutar de un fin de semana largo en tierras burgalesas, motivo por el que la expedición de vuelta estaba integrada por cerca de 60 personas, un heterogéneo grupo de gente que comparte su pasión por el Obradoiro.
Casi la mitad del primer piso del bus estaba ocupada por la numerosa familia de Michael Ruffin, la pareja y el hijo de Washington y la madre del Tuky.
Los aficionados mezclaban estados de ánimo. Las derrotas siempre duelen. Sin embargo, la entrega de los jugadores es irreprochable, y eso llena.
La comidilla de la primera hora fue el arbitraje: «Así es imposible», decían los pasajeros más entendidos. A las tres horas el autobús estacionó en un área de servicio para realizar el cambio de conductor. Los ocupantes aprovecharon para estirar las piernas y recargar energías con un bocadillo o un cola-cao.
Al poco de reiniciar la marcha, los ojos de la gente comenzaron a cerrarse. Era el momento de reservar fuerzas. A las 06.30 el autocar llegó al Multiusos Fontes do Sar. «El viernes volvemos a Burgos con refuerzos», se despidieron los aficionados.